Euforia por Anthropic y el efecto gravedad de SpaceX: lo que los mercados privados revelan sobre la IA

4 de abril de 2026
5 min de lectura
Gráfico de líneas que muestra la divergencia de valoraciones de Anthropic, OpenAI y SpaceX

1. Titular e introducción

Anthropic se ha convertido de repente en el activo más codiciado del mercado gris de acciones privadas en Silicon Valley, mientras que OpenAI empieza a parecer «solo» una empresa carísima, ya no el sueño irrepetible. Y justo cuando la fiebre por la IA está en su punto máximo, SpaceX se prepara para un debut bursátil que podría absorber decenas de miles de millones de dólares. No es una noticia financiera más: es una prueba en tiempo real de cuánta gasolina le queda al cohete de la alta tecnología, y quién se quedará sin asiento cuando baje la música. En este análisis vemos qué significan el furor por Anthropic y el inminente IPO de SpaceX para la IA, los mercados y los fundadores que pensaban salir a bolsa en 2026.

2. La noticia en breve

Según TechCrunch, la negociación de acciones privadas de última etapa se ha inclinado claramente a favor de Anthropic. Glen Anderson, presidente del banco de inversión Rainmaker Securities, especializado en mercados secundarios, afirma que la demanda por títulos de Anthropic es muy alta, mientras casi no hay accionistas dispuestos a vender. Bloomberg ya había informado de que los compradores habían señalado alrededor de 2.000 millones de dólares listos para invertir en la empresa.

En OpenAI el ambiente es más tibio. TechCrunch señala que hay unos 600 millones de dólares en acciones de OpenAI en venta que no encuentran fácilmente contraparte, y que los precios en el secundario implican una valoración cercana a 765.000 millones de dólares, por debajo de la valoración primaria reciente de unos 852.000 millones. Bancos como Morgan Stanley y Goldman Sachs estarían ofreciendo a sus clientes de alto patrimonio acceso a OpenAI sin comisión de éxito, mientras que la exposición a Anthropic sigue cobrando un carry elevado.

En paralelo, SpaceX ha presentado de forma confidencial los documentos para salir a bolsa, con la intención de recaudar entre 50.000 y 75.000 millones de dólares a una valoración superior al billón (trillion) de dólares, según TechCrunch. Desde que se conocen esos planes, la demanda de acciones de SpaceX en el secundario se ha disparado y la oferta se ha reducido, ya que los accionistas prefieren esperar al IPO. Anderson advierte de que un estreno de ese tamaño podría absorber buena parte del capital destinado a nuevas salidas a bolsa tecnológicas, dejando a OpenAI y Anthropic en desventaja si salen después.

3. Por qué importa

El mercado secundario suele tratarse como un detalle técnico, pero es donde el dinero más informado vota en silencio. El patrón actual —euforia por Anthropic, descuento en OpenAI y SpaceX como imán de liquidez— envía varios mensajes claros.

Primero, la IA ha dejado de ser una apuesta indiferenciada. Durante los últimos años, muchos institucionales buscaban exposición a cualquier laboratorio que liderara la carrera de modelos. Ahora están jerarquizando. Anthropic se percibe como la historia de crecimiento de mayor convicción; OpenAI, como una posición muy concurrida donde el entusiasmo inicial se adelantó a la demanda real de hoy.

Segundo, las comisiones hablan. Si Goldman saca productos de OpenAI sin carry, pero sigue cobrando comisiones completas de rendimiento para Anthropic, no es por altruismo. Es porque ve más hambre de mercado y más potencial de subida en una que en otra. Anthropic se convierte en el billete «premium»; OpenAI, en la blue chip que necesita un pequeño descuento para colocarse.

Tercero, SpaceX cambia la escala del juego. Un IPO que capte 50–75.000 millones a valoración de más de un billón no es simplemente otro estreno, es un agujero negro de liquidez. Fondos de pensiones, aseguradoras, fondos soberanos, grandes casas de gestión: todos tienen límites internos para activos de alto crecimiento. Si concentran parte relevante de esa cuota en SpaceX este año, quedará menos margen para participar en mega‑OPVs de IA en el mismo periodo.

Los perdedores potenciales: startups tardías que siguen ancladas en las valoraciones de 2021 y empleados que rechazaron vender en secundarios esperando precios aún más irreales. Los ganadores: accionistas de Anthropic y de SpaceX que han jugado mejor sus tiempos, y los inversores que exigen ahora un colchón de seguridad para entrar en OpenAI.

4. La foto grande

Para entender este momento hay que mirar más allá de tres logos y fijarse en el cambio de psicología colectiva.

Entre 2020 y 2021 la norma fue «crecimiento a cualquier precio». La corrección de 2022–2024 castigó con fuerza a muchas privadas sobrevaloradas, con caídas del 60–70 % en algunos casos. SpaceX, como recuerda TechCrunch, apenas sufrió ese ajuste gracias a una política de precios mucho más prudente en sus rondas: evitar exprimir la valoración al máximo deja margen de error cuando el ciclo gira.

La ola de IA se levanta sobre ese terreno. Primero concentró capital en Nvidia y los hyperscalers, y después en laboratorios privados como OpenAI y Anthropic, que levantaron rondas gigantes con valoraciones más propias de grandes plataformas consolidadas que de empresas con modelos de negocio aún en construcción.

La fase actual es distinta: la pregunta ya no es solo «quién tiene el modelo más potente», sino «quién lo convierte en un negocio sostenible». La narrativa de Anthropic —foco claro en clientes empresariales, cartera de producto relativamente acotada— resulta hoy una tesis más digerible para muchos fondos que la mezcla de productos, acuerdos y ambiciones de OpenAI, desde copilots hasta vídeo.

La historia se repite. En la burbuja puntocom, ciertas empresas de infraestructura (Cisco, por ejemplo) acabaron consideradas apuestas más sólidas que muchas marcas de consumo online. Más tarde, las valoraciones de Uber y Lyft se separaron cuando el mercado decidió que solo una tenía de verdad escala global y un camino creíble hacia la rentabilidad.

Hoy, SpaceX representa la gran apuesta de infraestructura física —satélites, lanzamientos, conectividad— y Anthropic y OpenAI se disputan el rol de capa de plataforma de la economía de la IA. El hilo conductor es sencillo: los mercados públicos solo pueden digerir un puñado de narrativas de billón de dólares a la vez. La época de «financiemos todo» se ha acabado; empieza la de la selección brutal de capital.

5. La perspectiva europea e hispanohablante

Para Europa y para el ecosistema hispanohablante (España y América Latina) este triángulo Anthropic‑OpenAI‑SpaceX es algo más que un espectáculo made in USA: pone en evidencia nuestras propias limitaciones estructurales.

Muchos fondos de pensiones y aseguradoras europeos siguen siendo muy conservadores con la tecnología de alto crecimiento. Un IPO de SpaceX será políticamente difícil de ignorar. La presión para participar será enorme, y eso puede dejar menos espacio para suscribir ofertas públicas de IA a valoraciones extremas en el mismo año.

En paralelo, la UE avanza con el Reglamento de IA y aplica ya el RGPD, la Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales (DMA). Estas normas marcarán el ritmo al que las empresas europeas pueden adoptar modelos generativos avanzados y dónde se pueden procesar los datos. Para Anthropic y OpenAI, Europa es un mercado atractivo pero regulatoriamente complejo; para alternativas europeas como Mistral, Aleph Alpha, DeepL o startups de Barcelona, Madrid, Berlín o París, es una oportunidad de diferenciarse con un discurso de soberanía y privacidad.

En América Latina la foto es distinta: mercados de capital menos profundos, pero un enorme potencial de adopción de IA en sectores como servicios financieros, retail o gobierno digital. Allí, la pelea no será tanto entre Anthropic y OpenAI, sino entre soluciones globales y actores locales que consigan adaptar la IA a contextos regulatorios y de datos mucho más fragmentados.

Además, los mercados secundarios de acciones privadas están mucho menos desarrollados tanto en Europa como en la región. Empleados de scaleups en Madrid, Ciudad de México o Buenos Aires tienen pocas vías para vender antes de un IPO. Ver a ingenieros de Anthropic monetizar stock options a precios estratosféricos aumentará la presión para modernizar los esquemas de stock options y facilitar plataformas secundarias más transparentes.

6. Mirando hacia adelante

La gran incógnita es el orden de llegada. Si SpaceX sale a bolsa a mediados de 2026 y la acción se dispara, podría abrirse un mini‑ciclo de apetito por grandes tecnológicas… o, al contrario, muchos comités de inversión podrían declarar «misión cumplida» en su cuota de riesgo y bajar la persiana ese mismo año.

Para OpenAI, el descuento en el secundario es una advertencia. Indica que una parte de los insiders quiere cristalizar beneficios, mientras que los compradores marginales exigen mejor precio. No impide un IPO, pero sí sugiere que la empresa tendría que elegir entre ganar tiempo para crecer hasta justificar su valoración o aceptar precios más realistas al salir al mercado.

Anthropic se enfrenta al riesgo inverso: promesas excesivas. Si aprovecha el entusiasmo actual para un debut sobredimensionado, cualquier tropiezo en crecimiento de ingresos o en márgenes puede traducirse en una corrección dolorosa. La historia está llena de salidas a bolsa que se colocaron «perfectas» y luego pasaron años cotizando por debajo del precio de emisión.

Para lectores en España y Latinoamérica, tiene sentido vigilar tres indicadores:

  1. El tamaño final y el comportamiento en bolsa de SpaceX, sobre todo si amplía el tramo de captación y cómo evoluciona el precio tras el estreno.
  2. La evolución del descuento de OpenAI en el secundario: si se reduce (mejor ánimo del mercado) o se amplía.
  3. La implementación concreta del Reglamento de IA europeo y de marcos nacionales en LatAm, que determinarán cuánto negocio real pueden capturar los grandes laboratorios.

Si SpaceX se lleva la mayor parte del «presupuesto de riesgo» de 2026, es probable que OpenAI, Anthropic y otros unicornios retrasen un año su salida o recurran más a ventas secundarias internas y a inversores estratégicos. En ese escenario, los mercados privados seguirían siendo el verdadero termómetro de valoración de la IA.

7. Conclusión

La fiebre por Anthropic y la relativa frialdad hacia OpenAI no son solo cuestión de simpatía: reflejan que el capital para la IA de frontera se ha vuelto mucho más selectivo justo cuando SpaceX está a punto de absorber enormes volúmenes de liquidez. Para el mundo hispanohablante y para Europa, el mensaje es claro: la ventana para valoraciones desorbitadas se estrecha y vuelve a importar la disciplina. La cuestión interesante es quién seguirá pareciendo barato —y no inflado— cuando se asiente el polvo del IPO de SpaceX.

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