Meta acaba de dejar claro cómo piensa alimentar la próxima ola de inteligencia artificial: con átomos, no solo con paneles solares.
La compañía ha firmado acuerdos a largo plazo con Vistra, Oklo y TerraPower por más de 6 gigavatios (GW) de capacidad nuclear para sus centros de datos en EE. UU.
Es una cifra equivalente a varios grandes reactores nucleares trabajando en paralelo.
Tres socios, dos mundos nucleares
Meta reparte sus cartas entre la nuclear clásica y la de nueva generación:
- Vistra vende energía de reactores ya en operación.
- Oklo y TerraPower desarrollan reactores modulares pequeños (SMR) y construirán nuevas plantas.
Los acuerdos nacen de una solicitud de propuestas lanzada en diciembre de 2024, donde Meta buscaba socios capaces de añadir entre 1 y 4 GW de nueva generación a principios de la década de 2030. Gran parte de esa energía circulará por PJM Interconnection, el operador que cubre 13 estados del Medio Oeste y la Costa Este de EE. UU., hoy saturado de centros de datos.
Vistra: impacto inmediato con reactores existentes
El acuerdo con Vistra, de 20 años, es el que más rápido mueve la aguja energética de Meta.
- Meta comprará 2,1 GW de dos centrales nucleares en Ohio: Perry y Davis‑Besse.
- A cambio, Vistra ampliará la capacidad de esas plantas y de Beaver Valley en Pensilvania.
- Las mejoras sumarán 433 megavatios (MW) extra, previstos para principios de los 2030.
La electricidad procedente de reactores ya amortizados suele estar entre las formas más baratas de generación firme. Todo apunta a que este tramo será el componente de menor coste del paquete nuclear de Meta.
Oklo: una apuesta arriesgada por los SMR
Con Oklo, Meta entra de lleno en terreno de alto riesgo regulatorio.
La empresa:
- salió a bolsa mediante un SPAC en 2023;
- ya tiene un gran contrato con el operador de centros de datos Switch;
- pero arrastra problemas para conseguir la aprobación de su diseño de reactor ante la Nuclear Regulatory Commission (NRC) de EE. UU.
Aun así, Meta ha firmado por 1,2 GW de capacidad, con la esperanza de que Oklo empiece a suministrar al sistema ya en 2030.
- Cada reactor Aurora Powerhouse genera 75 MW.
- Para cumplir el contrato, Oklo deberá construir más de una docena de unidades en el condado de Pike, Ohio.
La tesis SMR es conocida: muchos reactores pequeños, estandarizados, producidos en serie, deberían bajar el coste por megavatio. Oklo marca como objetivo 80–130 dólares por megavatio‑hora en sus plantas de “segunda hornada”; las primeras, asumen, serán más caras.
TerraPower: nuclear avanzada con almacenamiento integrado
El tercer pilar es TerraPower, la compañía de nuclear avanzada cofundada por Bill Gates.
Su objetivo es empezar a enviar electricidad a Meta a partir de 2032.
El diseño combina reactor y almacenamiento:
- usa sodio fundido para trasladar el calor del reactor al generador;
- almacena sal sobrecalentada en tanques aislados cuando la demanda es baja y la libera cuando el sistema necesita más potencia.
Cada unidad:
- produce 345 MW de electricidad;
- incorpora almacenamiento capaz de ofrecer 100–500 MW adicionales durante más de cinco horas.
TerraPower ya trabaja con GE Hitachi en su primera planta en Wyoming y, según el artículo original, ha navegado el proceso con la NRC con menos tropiezos que algunos competidores.
Para Meta, los números son claros:
- los dos primeros reactores dedicados aportarían 690 MW;
- la compañía se reserva el derecho a comprar seis unidades más, hasta llegar a 2,8 GW de capacidad nuclear y 1,2 GW de almacenamiento.
A largo plazo, TerraPower apunta a 50–60 dólares por megavatio‑hora en sus plantas maduras.
La IA empuja a las Big Tech hacia la nuclear
El trasfondo de todos estos movimientos es obvio: la explosión del consumo eléctrico de la IA.
Entrenar modelos gigantes y servir inferencias en tiempo real desde decenas de regiones convierte a empresas como Meta en megaclientes 24/7 de la red eléctrica. Y sus compromisos climáticos hacen cada vez más difícil responder con simples ciclos combinados de gas.
La nuclear ofrece algo que la eólica y la solar no dan por sí solas: energía baja en carbono, continua, predecible, que encaja con cargas de trabajo de IA que nunca duermen.
El precio de esa apuesta:
- riesgo regulatorio (sobre todo para startups como Oklo),
- riesgo de construcción y retrasos en las primeras plantas,
- incertidumbre sobre los costes reales de los SMR.
Al repartir sus contratos entre reactores existentes, SMR tempranos y diseños avanzados con almacenamiento, Meta está construyendo de facto una cartera nuclear diversificada para los años 30.
Y lanza un mensaje que resonará en Silicon Valley, Europa y América Latina: si quiere seguir escalando la IA, necesitará asegurar grandes bloques de energía firme y limpia mucho antes de que lleguen los apagones digitales.



