Nvidia obliga a sus clientes chinos a pagar por adelantado los chips de IA H200

8 de enero de 2026
5 min de lectura
Logo de Nvidia en la fachada de un edificio con una bandera china desenfocada al fondo

Nvidia ha decidido jugar a la defensiva en China.

Según Reuters, la compañía exige ahora a sus clientes chinos que paguen el 100 % por adelantado por sus chips de IA H200, sin derecho a reembolsos ni a cambios en los pedidos, incluso aunque las aprobaciones regulatorias en Estados Unidos y en Pekín todavía no estén del todo claras.

Nvidia se negó a comentar el informe.

Vorkasse a la Nvidia: pagar todo, asumir el riesgo

Las nuevas condiciones para los compradores en China son claras:

  • No hay reembolsos una vez hecho el pedido.
  • No se permiten cambios en las órdenes ya confirmadas.
  • Algunos clientes podrían usar seguros comerciales o activos como garantía, pero, en conjunto, las reglas son mucho más duras que antes.

Hasta ahora, Nvidia en ocasiones aceptaba depósitos parciales para reservar capacidad, dando a los clientes cierto margen mientras cambiaban las normas de exportación. Ese colchón prácticamente desaparece.

China no cierra la puerta, pero sí marca límites

Bloomberg ha informado de que China previsiblemente permitirá la venta de los chips H200 en el país. Sin embargo, Pekín quiere vetar su uso por parte del ejército, empresas estatales e infraestructuras sensibles.

Resultado: Nvidia opera en un terreno gris. La demanda es enorme, pero el contexto político sigue moviéndose bajo sus pies.

Más de 2 millones de GPUs encargadas para 2026

La incertidumbre no ha frenado a los compradores. Según Reuters, las empresas chinas ya han realizado pedidos por más de 2 millones de GPUs H200 para 2026, lo que ha llevado a Nvidia a aumentar la producción.

Con una cola de clientes de ese tamaño, la compañía puede permitirse endurecer las condiciones. Si un actor se baja del tren, habrá otro dispuesto a ocupar su sitio.

La cicatriz de un ajuste de 5.500 millones de dólares

En el trasfondo está una experiencia muy cara.

Cuando la administración Trump decidió que Nvidia necesitaba una licencia para exportar sus chips H20 a China, la empresa tuvo que anotar una depreciación de inventario de 5.500 millones de dólares.

La nueva política para el H200 se lee como una lección aprendida: trasladar el riesgo político del balance de Nvidia al de sus clientes.

Un equilibro delicado entre negocio y geopolítica

Con esta jugada, Nvidia intenta cuadrar dos objetivos:

  • Aprovechar el boom de la IA en China, uno de los mayores mercados de GPUs para centros de datos del mundo.
  • Limitar el riesgo regulatorio y geopolítico tanto en EE. UU. como en China, donde los controles de exportación y las prioridades de seguridad nacional pueden cambiar de un día para otro.

Exigir pago total por adelantado para los chips H200 —sin devoluciones, sin cambios y con opciones limitadas de seguro— mantiene a Nvidia en el juego chino, pero eleva de forma notable el riesgo para quienes compran. En un mercado donde quedarse sin GPUs puede significar quedarse fuera de la carrera de la IA, muchos clientes probablemente tragarán las condiciones… aunque sea a regañadientes.

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