Canva deja de ser “la app de posts bonitos” y apunta a dominar la creatividad y el marketing
1. Titular e introducción
Durante años, Canva fue sinónimo de plantillas rápidas para redes sociales. Con sus nuevas compras en animación y optimización publicitaria con IA, la compañía está enviando otro mensaje: quiere ser el sistema operativo donde se crean las piezas y se decide cuánto venden. Para equipos de marketing en España y América Latina, esto puede simplificar un stack caótico de herramientas (Canva/Figma, Meta Ads, Google Ads, dashboards) en una sola plataforma. En este análisis veremos qué busca realmente Canva, quién gana, quién pierde y qué implicaciones tiene para los mercados hispanohablantes.
2. La noticia en breve
Según informa TechCrunch, Canva ha adquirido dos startups: Cavalry, con sede en Reino Unido y especializada en animación 2D para publicidad, videojuegos y arte generativo; y MangoAI, un proyecto “stealth” centrado en sistemas de aprendizaje por refuerzo para mejorar el rendimiento de anuncios en vídeo.
La tecnología de Cavalry se integrará en Affinity, la suite profesional de edición de fotos, vectores y maquetación que Canva compró en 2024. Tras rediseñar Affinity y ofrecerla gratis, las apps superaron los cinco millones de descargas, según TechCrunch. El gran hueco era la edición de movimiento; Cavalry viene a cubrirlo.
MangoAI fue fundada por antiguos responsables de ciencia de datos en Netflix y Roblox. Su primer producto permitía crear y lanzar anuncios, analizar resultados y optimizar campañas futuras. Uno de los fundadores será el primer Chief Algorithms Officer de Canva y la tecnología reforzará las herramientas de marketing, incluidas Magicbrief (adquirida en 2025) y Canva Grow.
TechCrunch añade que Canva cerró 2025 con unos 4.000 millones de dólares de ingresos anualizados, 265 millones de usuarios y 31 millones de clientes de pago.
3. Por qué importa
El movimiento no va de “añadir funciones chulas”, sino de cambiar la posición de Canva en la cadena de valor del marketing.
Cavalry convierte a Affinity en algo mucho más serio para estudios creativos. Hoy, muchos diseñadores usan Affinity Photo o Designer, pero siguen atados a After Effects para motion graphics. Si Canva integra Cavalry manteniendo controles avanzados (curvas, rigs, efectos complejos) y no lo reduce a simples GIFs, Affinity pasa de ser una alternativa barata a Adobe a ser una opción viable para workflows profesionales completos.
MangoAI, por su parte, apunta al bolsillo del presupuesto publicitario. La creatividad por sí sola genera poco negocio; el dinero está en demostrar resultados. El aprendizaje por refuerzo que desarrollaba MangoAI es perfecto para un entorno fragmentado entre Meta, TikTok, YouTube y redes locales: prueba miles de combinaciones de creatividades, públicos y formatos, observa qué funciona y reorienta el gasto en tiempo (casi) real.
¿Quién se beneficia? Pymes, creadores, agencias medianas y equipos de growth que hoy saltan entre cinco o seis herramientas para cerrar el círculo entre idea, diseño, publicación y reporte. Una plataforma integrada baja costes, reduce fricción y hace más accesible el performance marketing a equipos sin data scientists.
¿Quién sale perdiendo? Herramientas de nicho para motion, pequeñas soluciones de ad‑tech de optimización creativa y, a medio plazo, Adobe y otros gigantes que han dejado desatendido el segmento “semi‑pro” donde simplicidad, precio y colaboración pesan más que la tradición.
4. El contexto amplio
Los movimientos de Canva encajan en una tendencia clara: la convergencia entre software creativo, IA generativa y suites de marketing.
Adobe quiere jugar ese papel con Creative Cloud, Firefly y Experience Cloud. Meta integra cada vez más automatización creativa y decisiones de puja en sus productos Advantage+. ByteDance intenta que CapCut sea el Premiere de la generación TikTok, fuertemente conectado a su red de anuncios. Figma ha empezado a colonizar presentaciones, workshops y materiales de marketing, alejándose del puro diseño de producto.
La diferencia de Canva está en su ruta de entrada. Nació como herramienta masiva, simple y freemium; ahora está “subiendo la escalera” hacia agencias, marcas grandes y freelancers avanzados. Affinity y Cavalry sirven para convencer a quienes necesitan precisión e impresión de calidad; MangoAI y Grow para convencer al director de marketing que firma los presupuestos.
Si lo miramos en perspectiva histórica, recuerda al Adobe que compró Macromedia para dominar la web creativa y Omniture para entrar en la analítica de marketing. La novedad es que Canva hace esta jugada en un mundo cloud y mobile, con generación Z ya acostumbrada a trabajar en la web y con IA como motor central.
Y, por debajo, hay un tema de datos: controlar tanto las herramientas donde se diseña como el lugar donde se miden resultados permite construir modelos de IA muy afinados. Ese “flywheel” de datos y mejora continua es lo que ha dado ventaja a plataformas como TikTok o Netflix. Canva aspira a algo parecido en el mundo del diseño y el marketing.
5. El ángulo europeo e hispanohablante
Para Europa y el mundo hispanohablante, el movimiento tiene matices interesantes.
En Europa, parte del “cerebro creativo” de Canva viene de aquí: Serif/Affinity y ahora Cavalry son británicas. Es otra historia de talento europeo integrado en plataformas con sede fuera del continente. Países como España, con fuerte comunidad creativa pero menos campeones globales de software, deberían preguntarse cómo capturar más valor.
La pata de MangoAI, sin embargo, choca de frente con regulaciones como el RGPD, la futura Ley de IA de la UE y, en menor medida, las normas locales de protección de datos en Latinoamérica. Sistemas que perfilan usuarios para tomar decisiones automatizadas sobre qué anuncio mostrar a quién requieren base jurídica clara, transparencia y límites a la segmentación “sensible”.
Para Pymes en España, México, Colombia o Argentina, Canva puede convertirse en el “todo en uno” que nunca ofrecieron los grandes suites de mar‑tech, demasiado caros y complejos. Pero depender de una sola plataforma global también tiene costes: cambios unilaterales de precios, cierres de APIs, dificultad para migrar datos o modelos a otras soluciones.
En paralelo, existen alternativas regionales –desde creativos avanzados con Celtra (con raíces en Eslovenia) hasta plataformas de anuncios locales– que pueden verse presionadas. La pregunta es si se integrarán con Canva, competirán frontalmente o se especializarán en nichos donde la IA de propósito general no llega.
6. Mirando hacia adelante
¿Qué podemos esperar en los próximos 12–24 meses?
Vídeo y animación en todas partes. Canva casi seguro lanzará herramientas de vídeo y motion mucho más profundas, tanto en Affinity como en el editor web. Veremos plantillas de anuncios animados para Meta, TikTok, YouTube y plataformas locales, con exportación directa y opciones de ajuste fino para estudios.
IA que opina antes de gastar. MangoAI se traducirá en funcionalidades de Canva Grow que asignan “puntuaciones de probabilidad” a cada creatividad antes de lanzarla, recomiendan presupuestos por canal y aprenden de lo que ocurre campaña a campaña. Para un e‑commerce en Medellín o una startup en Barcelona, eso puede ser la diferencia entre quemar presupuesto o escalar una campaña ganadora.
Más escrutinio regulatorio y de marca. A medida que la IA decida qué creatividades mostrar a qué audiencias, crecerá la preocupación por sesgos, explotación de colectivos vulnerables y opacidad algorítmica. En Europa, el debate se dará bajo el paraguas del RGPD, la Ley de IA y la DSA; en América Latina, veremos a las agencias de protección de datos tomar posiciones.
No hay que olvidar el riesgo de ejecución. Integrar un software de animación exigente en un producto masivo sin “matarlo por simplificación” es complicado. Y explicar modelos de aprendizaje por refuerzo en un panel de control que entienda un community manager no es trivial. Si Canva no lo consigue, las agencias grandes seguirán fieles a Adobe, Meta y a herramientas de nicho.
7. Conclusión
Las compras de Cavalry y MangoAI confirman que Canva no quiere ser “la app de posts bonitos”, sino la infraestructura donde se cruzan creatividad y rendimiento. Si la apuesta sale bien, puede convertirse en la herramienta por defecto para diseñadores y marketers fuera del mundo Adobe, desde Madrid hasta Ciudad de México. La cuestión abierta es si los mercados hispanohablantes se limitarán a adoptar este nuevo estándar o aprovecharán la ola para exigir más transparencia, competencia y soluciones propias en esta nueva era del marketing guiado por IA.



