Ford quiere que la inteligencia artificial se siente a tu lado en el coche.
En el CES 2026 de Las Vegas, la marca anunció sus planes para un asistente de IA que llegará primero a las apps de Ford y Lincoln este año y después, a partir de 2027, se integrará directamente en los vehículos nuevos.
Un asistente que salta del móvil al salpicadero
Doug Field, responsable de vehículos eléctricos, diseño y área digital en Ford, resume la ambición con una frase clara.
'Nuestra visión para el cliente es simple, pero no elemental: una capa de inteligencia sin fisuras que viaje con usted entre su teléfono y su vehículo', escribió en una entrada de blog que la compañía compartió por adelantado.
Field insiste en que Ford no busca crear un chatbot genérico:
'No inteligencia genérica; muchos pueden hacer eso mejor que nosotros. Lo que los clientes necesitan es una inteligencia que entienda dónde está, qué está haciendo y de qué es capaz su vehículo, y que haga más sencilla la siguiente decisión.'
Un ejemplo práctico: haces una foto de algo que quieres cargar, la subes al asistente y este te dice si cabe en la caja de tu pickup.
Primero en la app, luego integrado en el coche
El asistente de IA debutará dentro de las aplicaciones móviles de Ford y Lincoln, con un despliegue previsto para comienzos de 2026.
A partir de 2027, pasará a ser una función nativa en los nuevos modelos o en los que reciban una gran actualización y cuenten con el hardware adecuado. Ford deja caer que podría estrenarse en la camioneta eléctrica asequible que la compañía promete para el año que viene, y después en modelos de gasolina grandes como Expedition y Lincoln Navigator.
Estos coches no solo llevarán un asistente de IA; formarán parte de la apuesta de Ford por los llamados vehículos definidos por software.
Un nuevo cerebro central para el coche
Como otros fabricantes, Ford está sustituyendo decenas de unidades de control electrónicas por unos pocos ordenadores centrales mucho más potentes.
En el CES, la compañía mostró su High Performance Compute Center. Es un ordenador diseñado internamente que gestiona el infoentretenimiento, los sistemas avanzados de ayuda a la conducción, el audio y la conectividad.
Según Ford, este nuevo cerebro es más barato que las soluciones anteriores, ocupa la mitad de volumen físico y aun así ofrece un rendimiento muy superior.
Paul Costa, director ejecutivo de plataformas electrónicas en Ford, lo vincula con la nueva arquitectura Universal Electric Vehicle (UEV):
'Nuestra próxima arquitectura Universal Electric Vehicle (UEV) incorpora un aumento de cinco veces en el diseño del módulo interno, dándonos 5 veces más control sobre los semiconductores críticos.'
En una industria que convierte los coches en ordenadores con ruedas, tener más control sobre chips y software es oro puro.
Conducción asistida más capaz y más barata
Toda esa potencia de cálculo también alimenta la hoja de ruta de Ford en ayudas a la conducción.
Field adelanta que el año que viene llegará una nueva generación de BlueCruise, el sistema de conducción manos libres en autopista de Ford. Tendrá capacidades significativamente mayores y, al mismo tiempo, costará un 30 por ciento menos.
Mirando a 2028, Ford planea ofrecer un sistema de asistencia de nivel 3. En ciertos contextos, como atascos densos en autopista, el conductor podría ceder por completo la conciencia situacional al sistema, no solo soltar el volante.
Eso supondría un paso más allá de la mayoría de sistemas actuales, que siguen exigiendo al conductor vigilar la carretera de forma continua.
De la cadena de montaje a la personalización masiva
Ford se hizo gigante fabricando en serie vehículos prácticamente idénticos. Ahora quiere que cada coche se adapte a la persona que lo conduce.
Al combinar un asistente de IA con una arquitectura definida por software y un nuevo cerebro central, Ford apuesta por vender algo más que un vehículo: una experiencia digital en evolución que te acompaña del móvil al coche.
Queda por ver si los conductores quieren realmente una IA de copiloto todos los días. Lo que está claro es que Ford no piensa quedarse fuera cuando los coches empiecen a responderte de vuelta.



