India quiere ser el próximo gran polo de IA: aviso para Europa y el mundo hispano

23 de febrero de 2026
5 min de lectura
Escenario de una gran conferencia de IA en India con líderes políticos y tecnológicos

De la oficina de soporte al cerebro de la IA global

En el India AI Impact Summit, Nueva Delhi ha mandado un mensaje directo: India no se conforma con ser el “back office” tecnológico del mundo; quiere albergar los centros de datos, entrenar los modelos y marcar parte de las reglas del juego en inteligencia artificial. Desde planes de 100.000 millones de dólares en infraestructuras hasta nuevas oficinas de OpenAI y Anthropic, el movimiento es ambicioso y rápido.

En este análisis repasamos las principales noticias, quién gana y quién pierde, qué implica para Europa y también qué oportunidades y riesgos abre para el ecosistema hispanohablante, desde España hasta América Latina.


Las noticias, en resumen

Según informa TechCrunch desde el India AI Impact Summit (cuatro días y unas 250.000 personas), el gobierno indio ha aprovechado el evento para presentar una estrategia industrial clara en torno a la IA.

Entre los anuncios más relevantes: un fondo público‑privado de capital riesgo de 1.100 millones de dólares centrado en startups de IA y manufactura avanzada, y el plan del conglomerado Adani para invertir 100.000 millones de dólares en centros de datos de IA con energía renovable hasta 2035, esperando arrastrar otros 150.000 millones en inversiones relacionadas.

OpenAI reveló que India ya supera los 100 millones de usuarios semanales activos en ChatGPT, solo por detrás de Estados Unidos. Abrirá oficinas en Bengaluru y Mumbai y, junto al grupo Tata, desplegará hasta 1 gigavatio de capacidad de cómputo en el país. Anthropic anunció su primera oficina en Bengaluru y una alianza con Infosys para llevar sus modelos Claude a grandes empresas.

Además, varias startups indias lanzaron modelos de lenguaje y soluciones de voz para idiomas locales; el consorcio público BharatGen presentó un modelo de 17.000 millones de parámetros para 22 lenguas. India se sumó al grupo de suministro tecnológico Pax Silica, liderado por EE. UU., y comunicó que más de 88 países y organizaciones firmaron la Declaración de Nueva Delhi sobre IA para el bien social y económico.


Por qué importa

India está diciendo abiertamente que quiere ser uno de los grandes hubs globales de cómputo y talento en IA, más allá de su papel tradicional como centro de servicios externalizados.

Ganadores potenciales:

  • Los grandes laboratorios y nubes de IA obtienen acceso directo a una base gigante de usuarios jóvenes y angloparlantes, y a un gobierno dispuesto a apoyar la infraestructura.
  • Los conglomerados y proveedores locales de infraestructuras (Adani, Tata, grandes firmas IT) se aseguran un ciclo inversor de décadas en centros de datos, energía, fibra y actividades alrededor del chip.
  • Las startups indias de IA ganan acceso local a capital y cómputo, reduciendo la dependencia de tener que instalarse en Silicon Valley para escalar.

Perdedores o sectores en riesgo:

Las industrias que hicieron famosa a India – servicios IT y BPO – son precisamente las más expuestas a la automatización con IA. Cuando un inversor como Vinod Khosla se atreve a decir que podrían prácticamente desaparecer en cinco años, y el CEO de HCL avisa de que la prioridad ya no será crear empleo masivo, el mensaje es claro: el modelo basado en millones de programadores júnior tiene fecha de caducidad.

Para el resto del mundo, la lección es que la geografía de la IA se está reconfigurando. El cómputo no se concentra solo en EE. UU. y China: Oriente Medio y ahora India se están convirtiendo en polos clave. Los países sin estrategia propia corren el riesgo de convertirse en importadores netos de IA, pagando por ejecutar modelos extranjeros en nubes extranjeras.


La foto grande

Lo que hemos visto en Nueva Delhi encaja con varias tendencias globales.

1. La carrera por el cómputo a escala exaflop.
El acuerdo entre G42 y Cerebras para desplegar 8 exaflops de cómputo en India, sumado a los planes de 1 gigavatio de OpenAI–Tata y a los 100.000 millones de Adani, muestra que la infraestructura para IA se ha vuelto un activo estratégico, como el gas natural licuado o las redes 5G. Los estados no quieren depender solo de los hyperscalers estadounidenses; buscan tener capacidad cerca, geográfica y políticamente.

2. De cumbres sobre “riesgos de la IA” a cumbres industriales.
El Reino Unido organizó en 2023 una cumbre en Bletchley Park centrada en riesgos existenciales y gobernanza de modelos. India, en cambio, se enfoca en crecimiento: inversión, empleo, exportaciones. La Declaración de Nueva Delhi habla de IA para el desarrollo y, al mismo tiempo, India se asegura su lugar en la cadena de suministro con Pax Silica. Fuera del eje transatlántico, la pregunta dominante no es “¿es demasiado potente?”, sino “¿cómo conseguimos nuestra parte del pastel?”.

3. El auge de ecosistemas de modelos no occidentales.
Proyectos públicos como BharatGen, los modelos abiertos de Sarvam (30B y 105B) y las familias multilingües de Cohere Labs consolidan la idea de que el mercado de grandes modelos no será monopolio de un puñado de empresas de Silicon Valley. La apuesta india por modelos para decenas de lenguas y su integración en móviles, coches o educación es un espejo interesante para regiones lingüísticamente diversas como Europa o América Latina.

En resumen, la IA deja de ser solo un debate tecnológico y pasa a ser puro geo‑economía: cómputo, energía, idioma y regulación van de la mano.


El ángulo europeo e hispanohablante

Europa estuvo presente en la cumbre principalmente a través de Emmanuel Macron, no tanto con anuncios económicos de peso. Si comparamos los volúmenes de inversión que India está poniendo sobre la mesa con las discusiones en Bruselas sobre el Reglamento de IA, el contraste es evidente.

La UE avanza en un marco regulatorio sofisticado (Reglamento de IA, GDPR, DSA, DMA), pero su estrategia de cómputo y centros de datos es tímida en comparación. El riesgo es claro: terminar regulando muy bien modelos que en realidad se entrenan y ejecutan en otras regiones.

Para empresas europeas y latinoamericanas, India representa tanto una oportunidad como una amenaza:

  • Oportunidad: Acceder a cómputo más barato en India podría ser atractivo para startups españolas o latinoamericanas con recursos limitados, siempre que se respeten las normativas de protección de datos y se acuerden garantías de residencia y soberanía de la información.
  • Riesgo: Si Europa y América Latina no desarrollan infraestructuras propias ni alianzas fuertes, quedarán como mercados de consumo de IA generada y alojada en otros lugares. India, en coordinación con EE. UU. y socios del Golfo, puede convertirse en una pieza clave de esa cadena.

Para el mundo hispanohablante hay además un matiz lingüístico: India está demostrando que es posible construir modelos potentes para decenas de lenguas con pocos recursos. Esa experiencia puede ser muy valiosa para impulsar modelos robustos en español y lenguas indígenas latinoamericanas, donde hoy la oferta es limitada y muy dependiente de Estados Unidos.


Mirando hacia adelante

¿Qué podemos esperar en los próximos años?

1. Reconfiguración interna del sector tecnológico indio – y más competencia global.
La integración de herramientas de IA en el día a día de grandes proveedores como Infosys o TCS reducirá la necesidad de tareas repetitivas y de bajo valor añadido. India intentará recolocar a millones de desarrolladores hacia la creación de productos propios de IA. Eso significa que startups en Madrid, Ciudad de México o Buenos Aires competirán cada vez más con equipos indios muy cualificados, rápidos y con acceso privilegiado a infraestructura.

2. La sostenibilidad como línea roja.
Las declaraciones de Sam Altman restando importancia a las preocupaciones sobre el uso de agua y energía por parte de la IA no encajan bien con la sensibilidad europea ni con el creciente debate ambiental en América Latina. Si India quiere albergar una parte relevante del cómputo mundial, tendrá que demostrar que sus centros de datos renovables lo son de verdad. Veremos si surgen alianzas con empresas europeas y latinoamericanas especializadas en energías limpias, refrigeración eficiente o financiación verde.

3. Más geopolítica, menos neutralidad.
Al unirse a Pax Silica y asociarse con actores de EE. UU. y Oriente Medio para desplegar supercomputación, India se alinea con determinadas cadenas de suministro. Europa y los países latinoamericanos tendrán que decidir si quieren una relación estratégica con India en IA – compartiendo estándares, investigación e infraestructura – o si la tratan sobre todo como un proveedor más de servicios tecnológicos.

Quedan interrogantes: ¿definirá India un marco regulatorio propio de IA compatible con el europeo? ¿Materializará realmente los 200.000 millones de dólares en inversiones en infraestructura de IA que aspira a atraer? Y, desde el lado hispanohablante, ¿seremos capaces de aprovechar este nuevo mapa para impulsar modelos fuertes en español y lenguas locales, o seguiremos dependiendo de lo que construyan otros?


En una frase

El India AI Impact Summit no es solo una feria de anuncios, sino una declaración de intenciones: India quiere convertirse en uno de los grandes polos mundiales de inteligencia artificial, con su propio músculo de cómputo, modelos y cadena de suministro.

Para Europa y el mundo hispanohablante la disyuntiva es clara: participar activamente en esta nueva arquitectura – con alianzas, inversión y modelos propios – o resignarse a ser simple cliente de plataformas ajenas. La pregunta es: ¿queremos poseer parte de la infraestructura de la IA, o limitarnos a instalar aplicaciones sobre ella?

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