La demanda de Elon Musk contra OpenAI irá a juicio con jurado en marzo

8 de enero de 2026
5 min de lectura
Elon Musk hablando en el escenario de una conferencia de tecnología

Elon Musk llevará su pelea con OpenAI hasta un jurado.

La jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers determinó que hay suficientes indicios para respaldar la versión de Musk: que los líderes de OpenAI le aseguraron que la organización mantendría su estructura original sin fines de lucro. El juicio con jurado está previsto de forma tentativa para marzo, poniendo a uno de los laboratorios de IA más influyentes bajo un foco público poco habitual.

Musk demandó a OpenAI y a sus cofundadores Sam Altman y Greg Brockman en 2024. Alega que traicionaron los acuerdos contractuales iniciales al priorizar las ganancias por encima de la misión fundacional de desarrollar una IA que beneficie a la humanidad como organización sin fines de lucro.

Musk no es un crítico externo. Fue cofundador y uno de los primeros financiadores de OpenAI. Afirma que invirtió alrededor de 38 millones de dólares en la etapa inicial, además de aportar asesoría y credibilidad, basándose en garantías de que OpenAI seguiría siendo una entidad sin ánimo de lucro. Abandonó la junta directiva en 2018, después de que los otros cofundadores rechazaran su intento de convertirse en CEO y eligieran a Altman para el cargo. Oficialmente, Musk habló de posibles conflictos de interés con el desarrollo de IA para conducción autónoma en Tesla.

Desde entonces, se ha convertido en uno de los críticos más ruidosos de OpenAI, al tiempo que lanza su propia empresa de IA con fines de lucro, xAI. En febrero de 2025 presentó incluso una oferta no solicitada de 97.400 millones de dólares para comprar OpenAI, que Altman rechazó.

OpenAI, por su parte, ha ido modificando su estructura. Nació en 2015 como laboratorio de investigación sin fines de lucro. En 2019 empezó a alejarse de ese modelo puro al crear una filial con ánimo de lucro y un esquema de "capped-profit" para poder recaudar grandes sumas de capital y atraer talento de élite. En octubre de 2025 culminó una reestructuración formal: la rama lucrativa pasó a ser una Public Benefit Corporation y la entidad original sin fines de lucro conservó un 26 % de participación.

Musk reclama ahora daños económicos derivados de lo que define como las "ill-gotten gains" de OpenAI, ganancias obtenidas indebidamente. Sostiene que el valor generado tras el giro hacia el lucro se apoya en promesas que nunca debieron cambiar.

OpenAI responde con dureza. Un portavoz dijo a TechCrunch que la demanda de Musk es "baseless and a part of his ongoing pattern of harassment". La compañía defiende su estructura híbrida entre organización sin fines de lucro y Public Benefit Corporation, incluso mientras aumentan el escrutinio político y regulatorio sobre la IA de frontera.

El juicio de marzo no sólo enfrentará a un multimillonario fundador con la empresa que ayudó a crear. También pondrá a prueba, delante de un jurado, cuánto pesan legalmente las promesas de misión en el sector de la IA cuando entran en juego decenas de miles de millones de dólares en financiación y valor corporativo.

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