1. Titular e introducción
El próximo gran cambio de plataforma en IA quizá no pase por una nueva app, sino por un chat más en la misma pantalla donde hablas con tu familia y tus amigos. Con una ronda Serie A de 20 millones de dólares, Linq está apostando a que los asistentes de IA deben vivir dentro de iMessage, RCS y otros servicios de mensajería, y no como aplicaciones independientes que el usuario instala y olvida.
En este análisis veremos qué hace realmente Linq, por qué entusiasma a los inversores, cómo reconfigura la infraestructura de la IA conversacional y qué implica para los mercados hispanohablantes, donde WhatsApp manda mucho más que iMessage.
2. La noticia en breve
Según informa TechCrunch, Linq, una startup con sede en Birmingham (Alabama), ha levantado 20 millones de dólares en una ronda Serie A liderada por TQ Ventures, con participación de Mucker Capital y varios business angels. La empresa fue creada por antiguos directivos de Shipt.
Linq empezó como tarjeta de visita digital y herramienta de captación de leads para equipos de ventas. En 2025 lanzó un API que permite a empresas comunicarse con sus clientes directamente dentro de iMessage —además de RCS y SMS— aprovechando funciones nativas como chats grupales, imágenes o notas de voz. De acuerdo con TechCrunch, en solo ocho meses la compañía duplicó los ingresos recurrentes anuales que había tardado cuatro años en construir.
El éxito viral de un asistente de IA en iMessage llamado Poke, desarrollado por un cliente, llevó a Linq a reenfocar su tecnología hacia el mercado de los agentes de IA. La empresa asegura que hoy procesa más de 30 millones de mensajes al mes, que los agentes de sus clientes atienden a 134.000 usuarios activos mensuales, que su base de clientes creció un 132 % en un trimestre y que tiene un 295 % de retención neta de ingresos sin bajas de clientes.
3. Por qué importa
Linq ataca dos fricciones que todos sentimos: estamos saturados de apps y los desarrolladores están saturados de canales.
Para el usuario, la película es conocida: cada nuevo asistente de IA viene en forma de otra app, otra web, otro login. La mayoría no pasa de la curiosidad inicial. En cambio, la mensajería la abrimos decenas de veces al día. Si un asistente de IA vive en el mismo WhatsApp o iMessage que ya usamos, probarlo y volver a usarlo requiere casi cero esfuerzo.
Para las empresas y los equipos de producto, el problema es el contrario: construir un buen asistente ya es bastante complejo —modelos, datos, integraciones, seguridad— como para encima tener que mantener apps nativas, versión web y conectores a SMS o WhatsApp. La propuesta de Linq es sencilla pero potente: deja que la interfaz principal sea la conversación en el canal que tu cliente ya usa.
Eso coloca a Linq en una posición distinta a la de un Twilio clásico. Twilio industrializó el envío y recepción de SMS; Linq quiere industrializar las conversaciones continuas entre humanos y agentes de IA. No solo se trata de entregar mensajes, sino de entender identidades, contexto, sesiones y, en el futuro, quizá incluso facturación o CRM.
¿Quién gana?
- Startups de IA, que pueden centrarse en el cerebro del asistente y delegar la capa de mensajería.
- Pymes y grandes marcas, que obtienen un „agente digital“ 24/7 sin montar un call center ni desarrollar nuevas apps.
¿Quién pierde?
- Apps de IA puramente front-end, cuyo único diferencial es la interfaz propia.
- Proveedores heredados de CRM/contact center que siguen tratando el chat como un canal secundario.
La consecuencia estratégica es clara: si la interfaz dominante pasa a ser el chat, la competencia será por espacio en tu lista de contactos y por calidad de conversación, no tanto por descargas en la tienda de apps.
4. El contexto más amplio
Lo que está haciendo Linq encaja con varias tendencias recientes.
1. De chatbots a agentes autónomos.
TechCrunch viene cubriendo una nueva ola de productos „agénticos“ –como Poke o Moltbot (antes Clawdbot)– que no solo responden preguntas, sino que gestionan tareas a lo largo del tiempo, consultan APIs, reprograman eventos y devuelven resultados. Para ese tipo de uso no sirve un formulario estático; se necesita un canal persistente, asíncrono y barato. La mensajería encaja como un guante.
2. La mensajería como interfaz universal.
Ya vivimos una primera ola en 2016 con los bots de Facebook Messenger, que prometían revolucionar el comercio conversacional y acabaron en mucha frustración. El problema no era la idea, sino la tecnología: bots rígidos basados en menús. Hoy los usuarios ya usan WhatsApp, Telegram, Slack o Discord para casi todo, y los modelos de lenguaje son capaces de mantener diálogos largos y matizados. El timing es otro.
3. Infraestructura en torno a la IA.
Cada vez hay más consenso en que el valor no estará solo en los modelos base, sino en las capas de infraestructura que los hacen útiles: orquestación, datos, seguridad… y distribución. Linq se coloca justamente ahí, como „tubería estándar“ para hablar con usuarios a través de cualquier canal.
Frente a jugadores como Twilio, Vonage o el europeo MessageBird, la diferencia de Linq no es tanto el número de canales soportados como el foco en flujos de agente: saber quién es el usuario, en qué contexto habló antes, cómo escalar a un humano, cómo registrar la interacción para auditorías.
El gran riesgo está en la dependencia de plataformas. TechCrunch subraya que hoy Linq se apoya mucho en el ecosistema de Apple. Si Apple decide que los agentes de terceros en iMessage compiten con sus propios servicios y endurece las reglas, Linq podría sufrir el mismo tipo de „cierre de grifo“ que hemos visto en el pasado con Facebook.
5. La perspectiva europea e hispanohablante
Para Europa y América Latina, la película es distinta a la de Estados Unidos por una razón simple: aquí manda WhatsApp.
En España, gran parte de América Latina y también en mercados como Alemania o Italia, iMessage es marginal frente a WhatsApp. Telegram, Signal y otros tienen nichos relevantes, pero el canal de verdad es el de Meta. Para que una empresa como Linq tenga peso en estos mercados, la integración profunda con WhatsApp Business, Telegram Bots y similares no es opcional, es crítica.
A esto se suma el marco regulatorio europeo:
- El RGPD considera los historiales de chat como datos personales. Linq y sus clientes tendrán que definir bien quién es el responsable del tratamiento, cómo se almacenan y durante cuánto tiempo, y qué datos cruzan fronteras.
- El Reglamento de Servicios Digitales (DSA) y el futuro Reglamento de IA de la UE empujan hacia más transparencia y control del usuario. Si un bot de IA puede parecer un contacto humano más en tu WhatsApp, será difícil que el regulador acepte que no esté claramente identificado como tal.
- El Reglamento de Mercados Digitales (DMA) ya ha puesto bajo lupa a los grandes „guardianes“ como Apple y Meta. Cualquier movimiento para bloquear o restringir agentes de IA de terceros dentro de sus mensajerías en Europa podría acabar en Bruselas.
Para startups de España, México, Colombia o Argentina, el potencial es enorme: un asistente de WhatsApp que hable el español local, entienda las particularidades fiscales y logísticas del país y atienda 24/7 puede ser la diferencia entre crecer o estancarse. Linq —o un competidor europeo/latinoamericano con mentalidad similar— puede convertirse en la capa técnica que lo hace trivial.
6. Mirando hacia adelante
¿Qué podemos esperar a corto y medio plazo?
1. Política de plataformas.
Lo que Apple y Meta decidan sobre agentes de IA en iMessage y WhatsApp marcará el techo de este mercado. Apple tiene fama de controlar férreamente su ecosistema; Meta, en cambio, acostumbra a abrir APIs… hasta que un día cambia los términos. Linq vive entre esas placas tectónicas.
2. Profundidad de integración.
Conectar muchos canales será cada vez menos diferencial. Lo que importará será cómo de bien se sincronizan identidad y contexto entre canales, si el usuario puede empezar un hilo por SMS y continuarlo por WhatsApp, o cómo se gestiona el traspaso a un humano cuando la IA no basta. Ahí es donde Linq puede construir fosos defensivos.
3. Verticalización.
Veremos soluciones más específicas por sector: asistentes de ventas para e‑commerce, bots de seguimiento de envíos para logística, „concierges“ para hoteles o agencias de viaje, recordatorios médicos para clínicas. Probablemente Linq tendrá que elegir en cuáles quiere ir más allá del simple API.
4. Consolidación.
Si las métricas que cita TechCrunch (retención neta del 295 %, cero churn) se mantienen, Linq será un objetivo tentador para hyperscalers, CRMs o actores de comunicaciones como Twilio o Sinch. La pregunta es si podrá crecer lo suficiente y diversificar canales antes de que llegue esa llamada.
Para los lectores hispanohablantes, merece la pena vigilar tres señales: el primer caso sonado de uso masivo de asistentes de IA por WhatsApp en la región; la primera investigación regulatoria por engaño o falta de transparencia en esos chats; y cualquier anuncio de Apple o Meta sobre marcos oficiales para agentes de IA en sus apps de mensajería.
7. Conclusión
La ronda de 20 millones de Linq no es solo otra cifra en la fiebre de la IA: es una apuesta clara a que el futuro del software se parece más a la lista de chats que a la parrilla de apps. Si los asistentes de IA acaban siendo un contacto más en WhatsApp, Telegram o iMessage, los actores que controlen el „tendido eléctrico“ entre modelos y mensajería tendrán un peso desproporcionado.
La pregunta para fundadores y equipos de producto es directa: ¿el próximo lanzamiento de IA será otra app que hay que descargar o un contacto que tus usuarios pueden escribir en el mismo chat donde ya viven gran parte de sus conversaciones?



