Neo declara la guerra a las aceleradoras: poca dilución, máximo prestigio

20 de febrero de 2026
5 min de lectura
Equipo de startup trabajando junto en un espacio moderno de aceleradora

1. Titular e introducción

El pacto clásico de las aceleradoras —un buen trozo de tu empresa a cambio de algo de dinero y una marca reconocida— empieza a hacer agua. Neo, el fondo de Ali Partovi, plantea en Silicon Valley una pregunta incómoda: ¿y si las aceleradoras dejaran de exigir un 7–10 % fijo y solo se quedaran con una pequeña parte de un puñado de fundadores realmente excepcionales?

En este artículo analizamos cómo el nuevo programa Neo Residency reescribe la economía de las aceleradoras, por qué tiene lógica para Neo, qué presión genera sobre Y Combinator y compañía, y qué implica para emprendedores en España y América Latina.

2. La noticia en breve

Según informa TechCrunch, el inversor Ali Partovi —con apuestas tempranas en Facebook, Cursor y Kalshi— ha relanzado el programa de su firma bajo el nombre Neo Residency, con condiciones inusualmente favorables para los fundadores.

A partir de este verano, Neo planea invertir 750.000 dólares en cada una de unas 12–15 startups por cohorte mediante un SAFE sin tope de valoración. En lugar de tomar un porcentaje fijo al entrar, la participación de Neo se define en la siguiente ronda de financiación con precio. Si esa ronda se cierra a 15 millones de dólares, Neo se queda con alrededor de 5 %; si la valoración sube a 100 millones, su participación baja a aproximadamente 0,75 %.

Además, Neo seleccionará 5–8 estudiantes o pequeños equipos por cohorte y les dará 40.000 dólares en forma de beca para tomarse un semestre y trabajar en un proyecto, sin tomar equity. Habrá dos cohortes al año, con un máximo de 20 equipos cada una, que combinarán tiempo en la oficina de Neo en San Francisco, un bootcamp intensivo y mentoría de unas 30 personas con experiencia operativa.

3. Por qué importa

Neo está atacando el corazón del modelo de negocio de las aceleradoras: un porcentaje de equity asegurado y relativamente alto en cada proyecto.

Como recuerda TechCrunch, Y Combinator sigue marcando la referencia con aproximadamente 7 % a cambio de 125.000 dólares, más otra inversión vía SAFE sin tope y con cláusula MFN. El programa Speedrun de Andreessen Horowitz se sitúa en torno a 10 % por 500.000 dólares. En ambos casos el mensaje es claro: queremos una porción significativa de toda startup que pase por aquí.

Neo propone justo lo contrario: nos conformamos con una participación pequeña y variable en una élite muy reducida.

Consecuencias:

  • Para los mejores equipos, el poder se inclina aún más hacia su lado. Si un equipo fuerte de IA, devtools o fintech ya puede levantar una ronda seed a valoraciones de 20–50 millones de dólares, entregar un 7–10 % solo por la “pegatina” de una aceleradora tiene cada vez menos sentido. El modelo de Neo permite una tabla de capitalización mucho más limpia.

  • Para Neo, es una apuesta total por los outliers. Un 0,75–5 % parece poco… salvo que seas capaz de identificar repetidamente compañías tipo Cursor que acaban valiendo decenas de miles de millones. En ese escenario, esos pequeños porcentajes son opciones muy baratas sobre talento extremo.

  • Para el resto de aceleradoras, es una guerra de precios incómoda. YC, Techstars y muchas iniciativas en Europa y Latinoamérica están diseñadas sobre la base de volúmenes altos y equity fijo. Si los fundadores más buscados empiezan a exigir términos más parecidos a Neo, la lógica económica de esos programas se resiente.

El riesgo de Neo también es evidente: si el filtro de selección falla, el fondo se queda con participaciones diminutas difíciles de rentabilizar. Pero Partovi confía en su olfato —respaldado por aciertos como Cursor— y está dispuesto a sacrificar porcentaje a cambio de ser el “primer sello” en las próximas superestrellas.

4. El panorama más amplio

El movimiento de Neo encaja en una tendencia más amplia: el capital se commoditiza y el “sello de calidad” se vuelve escaso.

Hace diez o quince años, entrar en un acelerador era sobre todo una forma de conseguir dinero y formación básica. Hoy, un equipo brillante de IA en Madrid, Ciudad de México o Buenos Aires puede recibir emails de fondos de Silicon Valley antes incluso de tener un deck decente. El dinero ya no es el cuello de botella; lo que falta es señal creíble.

Por eso vemos:

  • Programas como Speedrun (a16z) que funcionan más como filtros de dealflow y marca que como escuelas.
  • Microaceleradoras internas en fondos, orientadas a captar talento más que a generar margen propio.
  • Comunidades tipo On Deck (en su etapa inicial) que intentaron separar comunidad de equity.

Neo lleva esta lógica al extremo. Residency es, en esencia, un sello curado de alta señal. Si entras, el mercado interpreta: este equipo ha pasado el filtro de Neo. Eso es exactamente lo que compran los inversores de seed y Serie A.

Históricamente, Y Combinator jugó ese papel, sobre todo en sus primeros años, con batches pequeños y muy selectivos. A medida que aumentó el volumen, la señal se diluyó. Neo está intentando recrear aquella YC “vintage”, pero en un contexto 2026 donde las valoraciones —especialmente en IA— son tan altas que incluso un 1 % en la empresa adecuada puede devolver un fondo entero.

Si funciona, veremos imitadores: fondos grandes lanzando “residencias” hiperselectivas, con muy poca dilución, que se parecerán más a agencias de talento para técnicos de élite que a las aceleradoras tradicionales que conocemos.

5. La perspectiva europea e hispanohablante

Para Europa y el mundo hispanohablante, Neo Residency es al mismo tiempo puerta de entrada y señal de alarma.

Puerta de entrada porque ofrece a fundadores de España y América Latina otra vía para enchufarse directamente al circuito de capital y contactos de Silicon Valley sin regalar una parte grande de su compañía. Un equipo de Barcelona, Madrid, Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires o Santiago con una buena base técnica puede plantearse mucho más en serio pasar tres meses en San Francisco si la dilución potencial es del orden de pocos puntos, no de un 10 %.

Alarma porque refuerza el “drenaje de talento” hacia Estados Unidos. Mientras la Unión Europea aprueba el Reglamento de IA, refuerza el GDPR y despliega la DSA y la DMA para domar a las grandes plataformas, sigue sin resolver un problema básico: muchos de los fundadores más ambiciosos de la región quieren constituir en Delaware, escalar en EE. UU. y, si todo va bien, cotizar en el Nasdaq.

Hay además un detalle práctico: los SAFE no están igual de estandarizados en todos los países. En España su uso se ha extendido, pero con matices legales; en varios países latinoamericanos predominan los pagarés convertibles o estructuras ad‑hoc. Eso significa que muchos equipos que entren en Neo acabarán creando una holding en EE. UU. desde muy temprano, con la consiguiente fuga de propiedad intelectual y fiscalidad.

En el lado local hay alternativas: en Europa, programas como Entrepreneur First, Antler, Station F, Seedcamp; en el mundo hispano, iniciativas como SeedRocket, Lanzadera, Wayra, Startup Chile, Platzi Startups, entre otras. Algunas ya están reduciendo la dilución y potenciando la comunidad. Pero nadie combina todavía cohortes minúsculas, prestigio global y participaciones tan bajas como Neo.

6. Mirando hacia adelante

La gran incógnita es si Neo logrará validar este modelo con resultados visibles, no solo con titulares.

Podemos anticipar varios movimientos:

  • Selección ultraexigente. Con un máximo de 40 equipos al año y estos términos, la tasa de aceptación se parecerá más a la de una Ivy League que a la de una aceleradora media. Para equipos de España y LatAm, eso implica que competirán directamente con MIT, Stanford, ETH, etc.

  • Réplicas parciales. Veremos fondos en EE. UU. y también en Europa y Latinoamérica lanzando programas tipo “residencia” o “fellows” con baja dilución, sobre todo en IA y deep tech. Primero convivirán con los modelos tradicionales, pero si funcionan podrían canibalizarlos.

  • Presión indirecta sobre YC y las grandes marcas. Y Combinator puede aguantar sin cambios durante un tiempo gracias a su marca y red de alumni. Pero si en 2–3 años varios de los grandes exits de IA lucen el sello Neo y no el de YC, la presión interna para revisar el deal estándar aumentará.

Para los fundadores hispanohablantes quedan varias preguntas abiertas:

  • ¿Tiene sentido constituir desde el principio en EE. UU. para acceder a programas como Neo, o es mejor aprovechar ayudas públicas y capital local antes de dar el salto?
  • ¿Podrán las aceleradoras y fondos de España y Latinoamérica ofrecer condiciones competitivas en dilución sin perder sostenibilidad financiera?

Si Neo encadena un par de “Cursors” nacidos o formados en su Residency, el debate sobre qué es una dilución “justa” en fases iniciales se va a intensificar también en Madrid, Ciudad de México o Bogotá.

7. Conclusión

Neo Residency es una apuesta clara por la idea de que, en un mercado inundado de capital, el prestigio y la señal valen más que unos cuantos puntos de equity. Para una minoría de equipos excepcionales, es probablemente una de las mejores ofertas del planeta. Para el resto del ecosistema, es un recordatorio de que el listón de lo que se considera “normal” en una ronda seed está subiendo.

La cuestión para España y América Latina es si queremos quedarnos viendo cómo nuestros mejores fundadores cruzan el Atlántico, o si seremos capaces de crear programas igual de ambiciosos —y igual de respetuosos con el cap table— en nuestros propios hubs.

Comentarios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!

Publicaciones relacionadas

Mantente informado

Recibe las últimas noticias de IA y tecnología en tu correo.