Nvidia corteja a las startups de IA en India: una jugada que Europa no puede ignorar

20 de febrero de 2026
5 min de lectura
Ejecutivo de Nvidia conversando con jóvenes fundadores de startups de IA en un evento en India

1. Titular e introducción

Lo que Nvidia está haciendo en India no es un simple programa de «apoyo al ecosistema». Al asociarse con fondos que conocen a los equipos meses antes de constituir la empresa, el gigante de los chips quiere asegurarse de que la próxima generación de unicornios de IA indios nazca, crezca y escale sobre su hardware y su software.

En este análisis explico qué se ha anunciado realmente, por qué Nvidia ha decidido bajar a la fase pre‑semilla en India, cómo encaja esto en la carrera global por la infraestructura de IA y qué implicaciones tiene para Europa y para el mundo hispanohablante, desde Madrid hasta Ciudad de México.

2. La noticia en breve

Según informa TechCrunch, Nvidia ha presentado en India varias alianzas dirigidas a startups de inteligencia artificial en etapas muy tempranas. La pieza central es un acuerdo con Activate, un fondo de capital riesgo de 75 millones de dólares que planea invertir en unas 25–30 startups de IA. Las compañías de su cartera tendrán acceso preferente al conocimiento técnico y a los programas de Nvidia.

Además, Nvidia ha reforzado sus vínculos con firmas de capital riesgo muy activas en el país, como Accel, Peak XV, Elevation Capital, Nexus Venture Partners y otras. En paralelo, se ha asociado con la iniciativa sin ánimo de lucro AI Grants India, que pretende apoyar a más de 10.000 fundadores en fase inicial durante los próximos doce meses.

Todo esto se ha anunciado alrededor del AI Impact Summit en Nueva Delhi, donde una delegación de alto nivel de Nvidia se reunió con investigadores, startups y desarrolladores locales, subrayando la importancia estratégica del mercado indio para la compañía.

3. Por qué esto importa

Esta jugada va de capturar lealtad antes de que exista siquiera una línea de código en producción.

Para los fundadores indios, los beneficios son claros: acceso directo a GPUs, a frameworks optimizados y a ingenieros de Nvidia puede marcar la diferencia entre tener un prototipo funcional en semanas o quedarse bloqueado durante meses por falta de capacidad de cómputo. En un contexto de escasez global de chips para IA, la «bendición» técnica de Nvidia se convierte en una ventaja competitiva casi estructural.

Para Nvidia, es una apuesta a muy largo plazo. Los startups de IA que consiguen product‑market fit y escala rara vez reducen su consumo de cómputo; lo multiplican de forma exponencial. Si desde la fase de experimento todo se construye alrededor de CUDA y del stack de Nvidia, el coste de migrar más adelante a AMD, a aceleradores especializados o a soluciones más abiertas se dispara. Es la estrategia de los créditos de AWS, pero llevada al nivel de la propia capa de hardware.

Los que salen perdiendo son, al menos de entrada, los competidores de chips y los proveedores de nube que no pueden ofrecer un paquete tan integrado. También hay una consecuencia menos visible: al posicionarse como consejero técnico desde el día cero, Nvidia influye en qué tipos de productos de IA se diseñan y en cuáles resultan menos atractivos porque no encajan tan bien con su arquitectura.

4. El panorama más amplio

La ofensiva de Nvidia en India encaja con varias tendencias de fondo en la industria tecnológica.

Primero, la batalla de la IA se ha desplazado desde la pura investigación de modelos hacia la infraestructura. Las arquitecturas y técnicas de entrenamiento se difunden rápidamente; lo escaso ahora son las GPUs, la energía, los datos y los canales de distribución. Nvidia domina el mercado de aceleradores, pero se enfrenta a restricciones de oferta y a controles de exportación, especialmente en el eje Estados Unidos–China. India aparece como un gran polo de demanda en crecimiento, con menos fricción geopolítica.

Segundo, todos los grandes actores compiten por «poseer» al desarrollador. AWS, Google Cloud y Microsoft llevan años regalando créditos y mentoría a startups. OpenAI, Anthropic y otros ya tienen fondos para invertir en compañías que se construyen sobre sus APIs. La diferencia de Nvidia es ir más abajo en la cadena: no solo quiere que uses su hardware, quiere estar en la sala cuando decides qué vas a construir y con qué herramientas.

Tercero, la historia se repite. En la primera ola de la computación en la nube, las startups que adoptaron AWS desde el día uno acabaron arrastrando a grandes empresas y gobiernos a ese mismo stack. Nvidia está intentando replicar ese efecto red en la era de la IA: si los futuros campeones globales nacen «Nvidia‑nativos», el resto del mercado tenderá a seguirlos.

El riesgo para Nvidia es doble: por un lado, que una excesiva concentración en ciertos mercados active reacciones políticas (requisitos de soberanía tecnológica, demandas de apertura de estándares); por otro, que ofrezca a rivales como AMD un objetivo claro para estrategias alternativas, por ejemplo con plataformas más abiertas.

5. La mirada europea e hispanohablante

Desde Europa, este movimiento debería leerse casi como una advertencia.

Mientras en India se articulan programas coordinados entre Nvidia y fondos locales para acompañar a equipos desde la idea hasta la Serie A, en gran parte de Europa los fundadores se enfrentan a falta de GPUs, a convocatorias públicas lentas y a un marco regulatorio complejo: RGPD, Ley de IA de la UE, DSA, DMA… En ese contexto, no es descabellado que startups europeas decidan instalar parte de su I+D en Bangalore o Hyderabad, o colaborar de forma estructural con equipos indios que sí tienen acceso a estos programas.

Para España y para América Latina hay un ángulo adicional. Muchas empresas hispanohablantes buscan talento asequible para proyectos de IA, pero se topan con la misma limitación de infraestructura. Los startups indios apoyados por Nvidia pueden convertirse en socios tecnológicos naturales para corporaciones de Madrid, Ciudad de México o Bogotá que quieren desplegar soluciones de IA sin montar un equipo de machine learning desde cero.

Eso sí, el puente no es trivial: hay que gestionar bien la soberanía de datos, las transferencias internacionales bajo RGPD y las particularidades regulatorias de cada país latinoamericano. Pero el incentivo está ahí: combinar datos y contexto local en Europa y LATAM con capacidad de ejecución técnica desde India, sobre una plataforma Nvidia muy madura.

6. Lo que viene ahora

En los próximos 12–24 meses veremos si esta apuesta se traduce en resultados tangibles. Es razonable esperar:

  • Programas co‑diseñados entre Nvidia y fondos indios para sectores concretos (finanzas, salud, «govtech»).
  • Historias de éxito muy visibles de startups indias que, desde su nacimiento, se presentan como «powered by Nvidia».
  • Una respuesta de competidores: más créditos de cómputo de AMD y de las nubes públicas, y quizás propuestas más abiertas para contrarrestar el riesgo de bloqueo tecnológico.

Para actores europeos e hispanohablantes, hay dos señales clave que conviene vigilar:

  1. Cuántos de estos startups indios toman Europa o América Latina como mercado principal desde el día uno.
  2. Si Nvidia replica este tipo de alianzas profundas con fondos europeos o latinoamericanos, o si prefiere centrar su músculo early‑stage en India y Estados Unidos.

Las incógnitas son relevantes: ¿intentará India desarrollar a medio plazo su propia cadena de valor en chips para reducir su dependencia de Nvidia? ¿Cómo se coordinarán sus futuras normas de IA con las reglas europeas cuando haya flujos intensos de datos y modelos entre ambas regiones? ¿Y reaccionarán los gobiernos europeos con una oferta de infraestructura comparable o seguirán confiando en que el mercado lo resuelva solo?

7. Conclusión

El giro de Nvidia hacia las startups de IA en India en fase ultra temprana no es filantropía, sino una jugada estratégica para fijar las reglas del juego de la próxima década. Si le sale bien, muchos de los productos de IA que usaremos en Europa y en el mundo hispanohablante estarán diseñados, desde el primer día, para vivir en su ecosistema. La cuestión es si queremos ser solo consumidores de esa ola o si Europa, España y América Latina reaccionan a tiempo para construir alternativas, alianzas inteligentes o ambas cosas.

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