La generación india de la IA: qué revela el boom de ChatGPT para el resto del mundo

20 de febrero de 2026
5 min de lectura
Jóvenes desarrolladores indios trabajando con portátiles y herramientas de inteligencia artificial en una oficina moderna

1. Titular e introducción

En India, la revolución de la IA no la lideran directivos ni gurús tecnológicos, sino veinteañeros con portátiles baratos y conexión de fibra. OpenAI acaba de revelar que casi la mitad del uso de ChatGPT en el país proviene de jóvenes de 18 a 24 años, y gran parte de ese uso es trabajo real: código, informes, tareas profesionales. Este dato va mucho más allá de la anécdota. Nos habla de cómo se está reconfigurando el mercado global de talento digital y qué significa eso para Europa, España y también para las economías latinoamericanas.


2. La noticia en breve

Según informa TechCrunch, OpenAI ha publicado nuevas estadísticas sobre su presencia en India, que ya es su segundo mayor mercado con más de 100 millones de usuarios semanales de ChatGPT. De acuerdo con la empresa, los usuarios de entre 18 y 24 años generan cerca del 50 % de todos los mensajes enviados a ChatGPT en el país, y los menores de 30 años representan alrededor del 80 % del uso.

OpenAI indica que en India aproximadamente el 35 % de los mensajes están relacionados con tareas de trabajo, frente a un 30 % a nivel global. El área de programación destaca especialmente: los usuarios indios formulan alrededor de tres veces más preguntas de código que la mediana mundial, y el asistente de desarrollo Codex se utiliza también tres veces más que el promedio. Desde el lanzamiento reciente de la app de Codex para Mac, el uso semanal en India se ha multiplicado por cuatro.

Al mismo tiempo, OpenAI refuerza su presencia física con nuevas oficinas en Bombay y Bangalore, y ha firmado un acuerdo amplio con el conglomerado Tata para asegurar 100 megavatios de capacidad de cómputo y distribuir ChatGPT Enterprise a través de TCS. Además, ha cerrado alianzas con fintechs, plataformas de viaje y reparto, y centros educativos que planean llevar sus herramientas a más de 100.000 estudiantes en seis años.


3. Por qué importa

Lo que OpenAI está describiendo es un cambio generacional en la forma de trabajar con software. Cuando casi toda la actividad en un mercado tan grande como India proviene de menores de 30 años, significa que la primera experiencia profesional de millones de personas ya está mediada por asistentes de IA.

India es un gigante de los servicios de TI, el desarrollo de software y el outsourcing de procesos para empresas de todo el mundo. Tradicionalmente, su ventaja competitiva se basaba en salarios más bajos y grandes volúmenes de graduados en ingeniería. Ahora la ecuación cambia: un desarrollador junior que se apoya de forma intensiva en ChatGPT y Codex puede producir al ritmo de varias personas sin estas herramientas.

Los beneficiarios inmediatos son claros:

  • La nueva generación de programadores y profesionales indios, que adoptan la IA como parte natural de su flujo de trabajo.
  • OpenAI, que convierte a India en un mercado masivo de pago (con una suscripción de menos de 5 dólares) y en una mina de casos de uso empresariales.
  • Los grandes proveedores indios de servicios, que podrán ofrecer a clientes en Europa o América „equipos potenciados por IA“ con más valor añadido.

En el otro lado están quienes compiten en los mismos nichos de trabajo digital: desarrolladores freelance en España o México, pymes tecnológicas en América Latina, consultoras europeas que viven del „body shopping“ tradicional. Si el competidor en Bangalore o Hyderabad es no solo más barato, sino también más productivo gracias a la IA, la presión sobre márgenes y plazos será intensa.

En resumen, estas cifras no hablan solo de la popularidad de un chatbot, sino de cómo se entrena –en la práctica– la fuerza laboral que abastecerá el mercado global de servicios digitales en la próxima década.


4. El contexto amplio

Los datos de India encajan con un patrón que empieza a repetirse: los mercados emergentes con mucha población joven, formación técnica y dominio del inglés adoptan la IA generativa con una orientación marcadamente pragmática. TechCrunch recuerda que Anthropic ya había constatado algo parecido: en India, casi la mitad de las tareas que recibe Claude están relacionadas con software.

La estrategia de OpenAI en el país va en esa línea. Instalar oficinas en Bombay (capital financiera) y Bangalore (epicentro tecnológico) no es solo un gesto. Significa estar cerca tanto de las startups que experimentan con nuevos productos como de las grandes compañías que mueven contratos multimillonarios de outsourcing. El acuerdo con Tata, que incluye 100 MW de capacidad de cálculo y la distribución de ChatGPT Enterprise a través de TCS, enlaza directamente la tecnología de OpenAI con la infraestructura que ya presta servicios a bancos europeos, aseguradoras latinoamericanas o multinacionales de consumo.

Históricamente, India ya ha demostrado su capacidad para „saltar etapas“ cuando aparece una nueva tecnología: pasó del teléfono fijo caro al móvil barato, del efectivo al pago digital masivo. Ahora puede ocurrir algo similar con la IA: que una generación completa aprenda a programar, documentar y comunicarse profesionalmente con un asistente de IA siempre abierto en una pestaña.

Frente a China, donde los modelos occidentales casi no operan y dominan actores locales, India se presenta como un terreno abierto y altamente competitivo para OpenAI, Anthropic y compañía. Lo que se pruebe allí –desde copilotos para código hasta tutores de exámenes– será un anticipo de productos y modelos de negocio que veremos en otros lugares, incluida la Europa hispanohablante y América Latina.


5. La perspectiva europea e hispanohablante

Para Europa, y especialmente para España, esto tiene una lectura directa: buena parte del desarrollo de software, soporte técnico y tareas de backoffice ya se externaliza a India. La ventaja de coste seguirá existiendo, pero a ella se suma ahora una ventaja de productividad basada en la adopción temprana de IA.

Las empresas europeas operan bajo marcos regulatorios estrictos: RGPD, Ley de Servicios Digitales, Ley de Mercados Digitales, y pronto el Reglamento de IA de la UE. Esto ralentiza ciertos despliegues internos, sobre todo en pymes y sector público, que a menudo carecen de equipos especializados. Los proveedores indios que trabajan para clientes europeos deberán respetar dichas normas, pero no están sujetos a la misma presión política y cultural en su mercado doméstico.

En el mundo hispanohablante también hay un ángulo competitivo. Plataformas en México, Colombia, Argentina o España compiten por contratos de desarrollo y soporte con India y Europa del Este. Si los equipos indios dominan antes el uso de herramientas como ChatGPT para programar, documentar o hacer QA, la diferencia no será solo de precio, sino de velocidad y calidad.

Para las universidades de España y América Latina, el mensaje es incómodo pero claro: mientras muchos campus siguen discutiendo si prohibir ChatGPT en los trabajos de clase, en India se está normalizando como herramienta de aprendizaje y orientación profesional. Eso no significa copiar el modelo indio sin matices, pero sí asumir que un ingeniero que salga al mercado sin haber aprendido a trabajar con IA parte en desventaja.


6. Mirando hacia adelante

Si OpenAI mantiene su ritmo de expansión en India, el país se convertirá en uno de los mayores „laboratorios vivos“ de trabajo asistido por IA. Una suscripción accesible, acuerdos con grandes grupos empresariales y la integración en universidades crearán un entorno donde ignorar la IA será casi imposible para cualquier joven profesional.

Es razonable anticipar tres tendencias:

  1. Capas de especialización sobre ChatGPT. Startups y consultoras indias construirán soluciones verticales: copilotos para tecnologías concretas, tutores adaptados a los temarios locales, asistentes jurídicos o contables basados en modelos generales, pero afinados para su contexto.
  2. Reconfiguración del outsourcing. Los contratos tenderán a medir resultados y niveles de automatización más que horas facturadas. Los clientes europeos y latinoamericanos exigirán transparencia sobre cuánto del trabajo está automatizado y cómo se controlan los riesgos.
  3. Debate regulatorio en India. Hasta ahora, el enfoque regulatorio indio ha sido más flexible que el europeo. Pero a medida que aumente la adopción entre jóvenes, surgirán debates sobre empleo, integridad académica, desinformación y privacidad que pueden traducirse en nuevas normas.

Mientras tanto, en los países hispanohablantes la ventana para „aprender haciendo“ con IA sigue abierta. Quien domine ahora las herramientas –ya sea en Madrid, Ciudad de México o Bogotá– podrá diseñar procesos y servicios competitivos frente a los gigantes indios. Quien se quede paralizado por el miedo al plagio o al error de la máquina, llegará tarde.


7. En resumen

Las cifras de OpenAI en India no son solo un récord de tráfico: son la radiografía de una generación que convierte la IA en parte normal de su jornada laboral. Eso refuerza la posición de India como potencia exportadora de servicios digitales y eleva el listón para Europa y América Latina. La pregunta para quienes leen esto, ya sea desde una pyme española o una startup mexicana, es sencilla: ¿están entrenando a sus equipos para trabajar con IA con la misma intensidad con la que lo está haciendo esta generación india, o siguen viendo ChatGPT como una curiosidad pasajera?

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