Del colirio al gadget: por qué Eyeary de Edenlux apunta a la próxima ola de wearables

27 de enero de 2026
5 min de lectura
Persona usando unas gafas inteligentes de bienestar visual mientras trabaja con un portátil

1. Titular e introducción

La fatiga visual se ha convertido en el nuevo dolor de espalda: casi todos la sufrimos, casi nadie la trata de forma sistemática. El startup surcoreano Edenlux quiere cambiar eso con Eyeary, unas gafas de "recuperación visual" que debutarán en Estados Unidos a través de una campaña en Indiegogo. Más allá de la anécdota, el movimiento plantea una pregunta de fondo: ¿será la salud ocular la próxima gran categoría de wearables, después del fitness y el sueño? En este artículo analizamos qué hay realmente detrás de Eyeary, cómo encaja en las tendencias globales y qué implicaciones tiene para los usuarios de España y América Latina.

2. La noticia en breve

Según informa TechCrunch, Edenlux, con sede en Corea del Sur, prepara el lanzamiento en EE. UU. de su segundo dispositivo de bienestar para la vista, Eyeary. El producto llegará al mercado mediante una campaña de crowdfunding en Indiegogo prevista aproximadamente para finales de marzo. Eyeary se presenta como una herramienta de uso diario para ayudar a los usuarios a recuperarse del esfuerzo ocular provocado por el uso intensivo de pantallas y el trabajo en visión próxima. En Estados Unidos se encuadra dentro de la categoría de bienestar de la FDA, lo que permite hablar de entrenamiento visual y salud general de los ojos, pero no de tratamiento de enfermedades.

Eyeary es la evolución de Otus, un dispositivo tipo casco de realidad virtual que Edenlux vende desde 2022 en Corea del Sur, Singapur, Japón y Taiwán. De acuerdo con TechCrunch, Otus ha generado en torno a 10 millones de dólares en ingresos acumulados. Eyeary condensa el concepto en unas gafas ligeras con 144 puntos de enfoque (frente a cinco en Otus), lo que permite un entrenamiento más fino de los músculos responsables del enfoque. Las gafas se conectan por Bluetooth a una app móvil que envía los datos de uso a los servidores de Edenlux, donde algoritmos de inteligencia artificial personalizan los programas según edad y perfil visual. La empresa recaudó 39 millones de dólares en su ronda Serie A en 2020 y 60 millones en Serie B en 2022, y ha abierto una filial en Dallas para el ensamblaje final.

3. Por qué importa

Eyeary importa porque intenta convertir un malestar difuso en una categoría tecnológica clara. Todos hablamos de "ojos cansados" tras pasar el día entre el móvil y el portátil, pero el mercado ofrece poco entre las lágrimas artificiales de la farmacia y la visita al oftalmólogo. Edenlux quiere ocupar ese espacio intermedio con una combinación de hardware, datos y rutinas guiadas.

Para los usuarios intensivos de pantallas —programadores, diseñadores, estudiantes, gamers, creadores de contenido— el problema ya es estructural. Reducir horas de pantalla no siempre es realista: el trabajo y gran parte del ocio pasan por ahí. Lo que propone Eyeary es tratar el foco ocular como se trata un músculo sobrecargado en el gimnasio: ejercicios cortos, repetidos, diseñados para recuperar elasticidad.

La elección de la etiqueta "wellness" es estratégica. Permite a Edenlux lanzar rápido en el mercado estadounidense sin enfrentarse de entrada a los requisitos pesados de un producto médico regulado. Pero también limita las afirmaciones que puede hacer y desplaza parte del riesgo al usuario: si no hay mejoras tangibles, la categoría entera se percibirá como humo. Aquí la prueba no será solo tecnológica, sino también de honestidad: cuánto se promete en el marketing y qué se respalda con datos.

Si el concepto cuaja, los beneficiarios pueden ir más allá del usuario final. Empresas con empleados de oficina, escuelas con programas de digitalización e incluso aseguradoras podrían ver en el entrenamiento visual una forma relativamente barata de reducir migrañas, bajones de productividad y quejas relacionadas con la vista. Los perdedores potenciales: el océano de gadgets baratos y sin evidencia que hoy se venden en marketplaces, y un segmento de la óptica tradicional que sigue viendo la fatiga visual como un problema menor.

4. El panorama más amplio

Edenlux encaja en una evolución clara del mercado de wearables: del conteo pasivo de pasos y horas de sueño a la intervención activa en el cuerpo. Primero llegaron dispositivos como Fitbit o Apple Watch, que medían. Después, anillos como Oura y bandas como Whoop, que empezaron a recomendar acciones. El siguiente paso lógico son gadgets que guían micro‑terapias diarias.

En este contexto, la vista es un territorio casi virgen. Apple, Samsung o Google han introducido modos nocturnos, filtros cálidos y avisos para descansar la vista, pero eso es prevención ligera, no entrenamiento. Al mismo tiempo, la expansión de visores de realidad virtual y aumentada añade carga extra al sistema visual. Entre ambos extremos —prevenir un poco y exigir mucho— aparece el hueco donde se sitúa Eyeary: sesiones estructuradas para movilizar el músculo ciliar y romper con la posición de enfoque constante en cerca.

También hay historia detrás. El "entrenamiento visual" lleva décadas generando controversia: desde terapias ortópticas serias hasta cursos milagro que prometen curar la miopía sin gafas. Eyeary llega con una diferencia clave: la capacidad de medir. Duración de las sesiones, respuesta del usuario, evolución a lo largo de semanas… Si Edenlux decide publicar, al menos en forma agregada, parte de esos datos, puede contribuir a separar prácticas útiles de charlatanería.

Para los grandes actores tecnológicos, el mensaje es claro: si se demuestra que la intervención activa en la vista tiene efectos, no bastará con cambiar la temperatura de color de la pantalla. Es fácil imaginar un futuro donde un casco de realidad mixta incluya, al terminar la sesión, un módulo guiado de "descompresión visual". La pregunta es si empresas como Apple o Meta desarrollarán soluciones propias o preferirán asociarse con especialistas tipo Edenlux.

5. El ángulo europeo y latinoamericano

Desde Europa, el lanzamiento en EE. UU. funciona como globo sonda. Si Eyeary muestra tracción, el siguiente paso lógico son la Unión Europea y, probablemente, algunos mercados latinoamericanos con alta adopción de smartphones como México, Brasil, Chile o Colombia.

Pero el aterrizaje no será trivial. En la UE, la frontera entre bienestar y producto sanitario está definida por el Reglamento de Productos Sanitarios (MDR). Si el discurso comercial de Edenlux se acerca demasiado a la prevención o tratamiento de patologías concretas, Eyeary podría reclasificarse como dispositivo médico, con la necesidad de marcado CE, estudios clínicos y procedimientos de calidad mucho más exigentes.

A esto se suman el RGPD y, en el horizonte, la futura regulación europea de IA. El hecho de que los datos de uso se envíen a servidores centrales para ser procesados por algoritmos de aprendizaje automático plantea preguntas sobre ubicación de servidores, minimización de datos y derechos de acceso y borrado. En países muy sensibles a la privacidad, como España o Alemania, esto puede ser casi tan importante como la eficacia del dispositivo.

En América Latina, el contexto es distinto. La combinación de jornadas laborales largas, hábitos intensivos de móvil y sistemas de salud a menudo saturados hace que soluciones de auto‑cuidado tengan mucho atractivo. Pero el poder adquisitivo medio es menor, y la experiencia demuestra que dispositivos importados a precios "premium" tienden a quedar confinados a nichos urbanos de altos ingresos. Un reto para Edenlux será adaptar estrategia y precio si quiere ir más allá de ese segmento.

6. Mirando hacia adelante

¿Qué podemos esperar a corto y medio plazo? La campaña de Indiegogo aportará las primeras señales: volumen de reservas, tipo de usuario que se interesa, reacción de la comunidad médica y del ecosistema de salud digital.

A partir de ahí, hay varios escenarios:

  • Éxito moderado pero sostenido: Eyeary encuentra su nicho entre profesionales muy digitales y early adopters de gadgets de salud. Edenlux crece de forma orgánica, refina el producto y busca validación clínica parcial.
  • Integración en ecosistemas mayores: si los datos de uso son prometedores, no sería raro ver acuerdos con fabricantes de móviles, cascos de realidad mixta o plataformas de telemedicina, que añadirían el entrenamiento visual a sus servicios.
  • Choque regulatorio: una comunicación demasiado agresiva o un incidente de privacidad podrían provocar la reacción de reguladores en EE. UU. o Europa y endurecer el marco para todo el sector.

Para los usuarios, el consejo es claro: observar con interés, pero con espíritu crítico. Pedir datos, no solo testimonios; entender dónde se guardan y cómo se usan los registros personales; y, sobre todo, no ver el gadget como sustituto de una revisión oftalmológica, sino como posible complemento.

7. Conclusión

Eyeary simboliza un cambio de paradigma: dejar de aceptar la fatiga visual como daño colateral inevitable de la vida digital y empezar a tratarla como algo que se puede gestionar activamente. Edenlux apuesta fuerte por ser pionera en esa transición, navegando entre bienestar y medicina, entre personalización por IA y escrutinio regulatorio. Si logra equilibrar evidencia científica, buen diseño y respeto por la privacidad, podría abrir una nueva familia de wearables centrados en la vista. La cuestión es si nosotros, como usuarios, estaremos dispuestos a añadir también "entrenar los ojos" a nuestra ya larga lista de hábitos saludables pendientes.

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