1. Titular e introducción
El quinto fondo de Obvious Ventures parece un chiste interno para frikis de las matemáticas: 360.360.360 dólares. Pero detrás del guiño numérico hay algo mucho más serio: una apuesta explícita por demostrar que se puede ganar mucho dinero financiando clima, salud y robótica a la vez. En un momento en que muchos LP rehúyen todo lo que huela a ESG o a burbuja de 2021, que un fondo estadounidense, intencionadamente mediano, levante capital para esta tesis manda una señal clara.
En este análisis veremos qué está apostando realmente Obvious, cómo encaja en las grandes tendencias de IA, transición energética y automatización, y qué oportunidades —y riesgos— abre para fundadores en Europa y en el mundo hispanohablante.
2. La noticia en breve
Según informa TechCrunch, Obvious Ventures ha cerrado su quinto fondo principal con 360.360.360 dólares bajo gestión. La firma, cofundada por el ex CEO de Twitter Evan Williams y James Joaquin, es conocida por asignar cifras «divertidas» a sus fondos. En esta ocasión, la cantidad quiere reflejar una visión de 360 grados sobre tres ámbitos: salud planetaria, salud humana y salud económica.
Doce años después de su lanzamiento, Obvious deja definitivamente de ser un gestor emergente. TechCrunch cita datos de Sapphire Partners que indican que solo alrededor del 17 % de las firmas de venture capital llegan a levantar más de tres fondos; alcanzar un quinto vehículo es, por tanto, un hito. Entre las apuestas destacadas de Obvious figuran Beyond Meat, Planet Labs, Recursion Pharmaceuticals y la plataforma de RRHH y nómina Gusto.
El Fondo V seguirá invirtiendo en fases seed y Serie A, con tickets de entre 5 y 12 millones de dólares y unas diez nuevas operaciones al año.
3. Por qué importa
Este nuevo fondo es relevante por tres motivos clave.
Primero, supone un respaldo explícito al «hardtech de impacto» justo cuando muchos inversores institucionales se cansan del discurso ESG superficial. Obvious no se centra en apps de consumo con marketing verde, sino en proyectos como geotermia (Zanskar), plataformas de IA para descubrimiento de fármacos y moléculas (Inceptive, Recursion) y robótica para almacenes y fábricas (Dexterity). Son apuestas intensivas en capital y ciencia, el tipo de inversiones que dejaron cicatrices tras el primer boom y crash de cleantech.
Segundo, el tamaño del fondo forma parte de la tesis. Con unos 360 millones de dólares, Obvious se sitúa deliberadamente lejos del juego de los mega‑fondos —a lo a16z o Tiger Global— que dominó el ciclo anterior. Tal y como recoge TechCrunch, la filosofía es sencilla: un solo IPO verdaderamente duradero debería poder devolver el fondo entero.
Eso tiene implicaciones concretas. Un vehículo de este tamaño no necesita que cada startup sea un decacorn para que el modelo funcione. Los fundadores ganan socios menos obsesionados con inflar valoraciones a cualquier precio y más interesados en construir negocios sólidos. Los LP, por su parte, acceden a temas de clima y salud sin depender de una estrategia masiva de «tirar capital y rezar».
Tercero, la mezcla de pilares que propone Obvious es incómoda por diseño. Salud del planeta y de las personas, sí, pero también automatización de trabajos «aburridos, sucios y peligrosos» mediante robots humanoides. Mejorar la seguridad laboral y la productividad es positivo; acelerar la sustitución de ciertos puestos de trabajo, menos evidente. El bloque de «salud económica» será una prueba de fuego para el VC de impacto: ¿está dispuesto a financiar tecnologías que generan valor social neto aunque cambien drásticamente la estructura del empleo?
4. El panorama más amplio
El Fondo V llega en la confluencia de tres grandes tendencias que están redefiniendo el venture capital global.
1. La segunda ola de climate tech. Tras el batacazo de la primera generación cleantech a finales de los 2000, la tecnología climática vuelve con otra cara: costes más bajos, modelos de negocio más claros y un marco político mucho más favorable (del Green Deal europeo al IRA estadounidense). La geotermia, históricamente de nicho, gana peso porque la IA y la electrificación disparan la demanda de energía limpia de base. Zanskar encaja perfectamente en la narrativa de «infraestructura energética para la era de la IA».
2. IA para ciencia, no solo para chats. Los primeros años del boom de IA generativa se centraron en grandes modelos y herramientas para desarrolladores. Ahora el foco se desplaza a «IA para X»: fármacos, materiales, biología sintética. Inceptive y Recursion son ejemplos claros. Para LP preocupados por la posible burbuja en modelos fundacionales, estas plataformas ofrecen otra historia: IP profunda, mercados gigantescos y horizontes temporales más alineados con la vida de un fondo.
3. Un nuevo súper‑ciclo de robótica. Entre cadenas logísticas bajo presión y escasez de mano de obra en muchos sectores, la automatización deja de ser futurista para convertirse en necesidad. Dexterity, con sus robots para almacenes y fábricas, forma parte de una ola más amplia de robots humanoides y especializados. Son proyectos que combinan IA, hardware y software industrial: precisamente el tipo de complejidad donde los fondos especializados pueden aportar más valor que los generalistas oportunistas.
Lo interesante es que Obvious empaqueta todo esto en una única tesis: si mejoramos a la vez el estado del planeta, la salud humana y el funcionamiento de la economía, el impacto —y el retorno— se multiplican. Eso se aleja bastante del viejo cliché de la inversión de impacto como sinónimo de «aceptar menos rentabilidad a cambio de hacer el bien».
5. La mirada europea e hispanoamericana
Para Europa y para el ecosistema hispanohablante, este fondo no es un tema lejano.
En Europa, donde abundan la ciencia y el talento pero falta capital de crecimiento, un actor como Obvious puede ser un aliado natural. La geotermia en Islandia e Italia, los clústeres de biotecnología en Alemania, Suiza o Cataluña, la robótica en Baviera y el País Vasco… todos son terrenos fértiles para tesis como la de Obvious. Un fondo estadounidense de tamaño medio encaja bien como co‑inversor junto a gestoras europeas de impacto como World Fund, Planet A, Norrsken o fondos apoyados por el FEI.
Al mismo tiempo, la filosofía de «360 grados» dialoga bien con el marco regulatorio de la UE: Green Deal, Reglamento de IA, GDPR, Digital Services Act y la normativa SFDR que clasifica productos financieros sostenibles. Fondos que ya piensan en términos de salud planetaria, humana y económica tienen ventaja a la hora de medir y reportar impacto real —algo que Bruselas exigirá cada vez más.
En el mundo hispanoamericano, el ángulo es distinto pero igual de relevante. América Latina es una de las regiones más vulnerables al cambio climático y, a la vez, una de las más ricas en recursos: potencial geotérmico en México y los Andes, biodiversidad para biotecnología en la Amazonía, necesidad urgente de automatizar sectores como logística o agroindustria. Históricamente, los grandes fondos de Silicon Valley han mirado a LatAm sobre todo por el fintech y el e‑commerce. Que un actor especializado en clima, salud y robótica se consolide con un quinto fondo abre la puerta a que esa mirada se amplíe.
6. Mirando hacia adelante
Los próximos años dirán si este vehículo se convierte en referencia del «VC de impacto 2.0» o en un recordatorio de que la realidad física es más dura que las hojas de cálculo.
Es razonable esperar que Obvious se concentre en tres intersecciones:
- Tecnologías energéticas y de infraestructura para sostener la IA y la electrificación.
- Plataformas de IA aplicadas a biología y química con modelos de negocio de tipo «plataforma + royalties».
- Robótica enfocada en seguridad, productividad y trabajos donde ya hay escasez estructural de mano de obra.
El principal riesgo es el descalce temporal. Los proyectos geotérmicos requieren mucho capital y maduran despacio; la biotecnología suele ir más allá de los diez años de vida de un fondo; la robótica humanoide aún está resolviendo cuestiones de fiabilidad, costes y regulación laboral. Un fondo de 360 millones aporta disciplina, pero limita la capacidad de seguir liderando rondas muy grandes en sectores intensivos en CAPEX.
Otro interrogante es la geografía. Si Obvious se queda casi exclusivamente en EE. UU., se perderá parte del mejor talento científico europeo y latinoamericano. Si intenta volverse global demasiado rápido, su pequeño equipo inversor puede diluirse. La solución más probable —y la más interesante para fundadores fuera de EE. UU.— será tejer alianzas fuertes con gestores locales y entrar como co‑lead en operaciones clave.
Para quienes emprenden en España o Latinoamérica, las señales a vigilar son claras:
- ¿Empieza Obvious (o fondos con tesis similares) a aparecer en rondas de startups climáticas, de salud o robótica en la región?
- ¿Aprovechan los fondos locales esta ola para especializarse más y subir de tamaño, en lugar de ser generalistas pequeños?
- ¿Responden los LP regionales —family offices, AFP, aseguradoras— cuando vean distribuciones tangibles de este tipo de vehículos?
7. Conclusión
El quinto fondo de Obvious Ventures, con 360.360.360 dólares, es mucho más que una rareza numérica: es un experimento a gran escala sobre si un VC abiertamente orientado a impacto, centrado en hardtech de clima, salud y automatización, puede situarse en la élite de rentabilidad. Si el experimento sale bien, veremos más fondos medianos y especializados siguiendo esta línea en Europa y América Latina. Si sale mal, muchos LP se refugiarán de nuevo en el SaaS cómodo y predecible.
La pregunta de fondo es: ¿queremos que las próximas grandes tecnológicas de nuestro entorno hispano se construyan con capital que asume el impacto como objetivo central, o seguiremos tratando el impacto como simple etiqueta de marketing?



