TechCrunch Disrupt lleva años siendo una prueba de fuego para los founders. Miles de startups se postulan. Solo 200 entran en el grupo Startup Battlefield 200. De ahí, 20 llegan al gran escenario para pelear por la Startup Battlefield Cup y un premio de 100.000 dólares.
Pero el resto del Battlefield 200 también viene fuerte. En esas 180 compañías hay muchas de las ideas que terminarán marcando la industria.
En la categoría de medios y entretenimiento, seis proyectos se ganaron un foco propio.
Alltroo: Poner orden en los sorteos y giveaways de celebridades
Alltroo quiere que las rifas benéficas y los giveaways con famosos dejen de ser un caos de hojas de cálculo y formularios.
La plataforma gestiona todo el proceso de un sorteo cuando hay una celebridad involucrada: desde la promoción de la campaña, pasando por la gestión de las participaciones, hasta la selección del ganador. Aplica tanto a eventos en persona con el famoso como a campañas solidarias con donaciones.
Para equipos de talento y agencias, la propuesta es clara: un solo lugar para manejar logística, cumplimiento de reglas y relación con fans en este tipo de acciones.
METAPYXL: Blindaje digital para el contenido de creadores
METAPYXL apunta a un dolor conocido en la economía creadora: ver cómo tu obra circula por internet sin control.
Su plataforma ofrece a artistas y creadores de contenido herramientas para:
- poner marcas de agua en sus medios,
- seguir el rastro de cómo y dónde se usan,
- gestionar términos de licencia,
- acceder a analíticas de uso.
La idea es que el creador recupere visibilidad y capacidad de decisión sobre sus activos digitales, ya sea frente a plataformas, marcas o terceros.
Nebula: Fans que apoyan canciones y comparten regalías
Nebula quiere darle la vuelta a la relación fan–artista.
En su “galería musical”, los fans compran tokens de temas concretos a un precio que fija el propio artista. Cuando esas canciones se reproducen en streaming y generan ingresos, los poseedores de tokens pueden participar en las regalías.
El resultado es una mezcla entre galería, club de fans y modelo de inversión: los superfans dejan de ser solo audiencia y se convierten en socios del éxito del artista.
Oriane: Buscar marcas y tendencias dentro de los vídeos
El vídeo manda en internet, pero sigue siendo difícil buscar lo que pasa dentro de un clip. Oriane construye un buscador justo para eso.
Su herramienta permite encontrar marcas y tendencias en vídeos usando lenguaje natural. Debajo hay una capa de IA capaz de buscar por texto, imágenes y fragmentos de vídeo.
Para un equipo de marketing, eso significa poder localizar cada vídeo donde aparece un logo. Para una marca, seguir de cerca a los creadores que la mencionan. Para equipos editoriales, encontrar momentos clave sin tener que avanzar manualmente horas de metraje.
Othelia Technologies: Una IA copiloto para historias complejas
Othelia Technologies desarrolla una plataforma de storytelling asistida por IA pensada para que el control creativo siga siendo humano.
El sistema está diseñado para:
- mapear la estructura de una historia,
- detectar conexiones entre personajes, eventos y lugares,
- generar vistas generales de mundos narrativos complejos.
Es una herramienta pensada para escritores, diseñadores de juegos y equipos narrativos que construyen universos extensos y necesitan mantener la coherencia sin perderse en los detalles.
Transitional Forms: Simulaciones en vídeo al instante y “SocialTV”
Transitional Forms trabaja en simulaciones en vivo generadas a partir de prompts sencillos.
Con su framework en proceso de patente, cualquier usuario puede crear, remezclar y exportar simulaciones de vídeo instantáneas directamente desde un móvil. La compañía dice que está construyendo "SocialTV, the future of entertainment": un formato en el que la audiencia no solo ve contenidos, sino que los genera y los transforma en tiempo real.
Si la apuesta cuaja, las fronteras entre redes sociales, gaming y televisión se van a volver todavía más difusas.
Las seis startups apuntan en la misma dirección: un ecosistema donde creadores, fans y narradores recuperan control sobre cómo se crean, se protegen, se descubren y se viven las historias.



