Streaming en 2026: más caro, más empaquetado y bastante menos infinito

1 de enero de 2026
5 min de lectura
Persona navegando por varias apps de streaming en la pantalla del televisor

El streaming ya no es el chollo infinito que parecía hace unos años. En 2026 se va a parecer mucho más al viejo cable premium: facturas más altas, menos apps, más paquetes y contenidos bastante más conservadores.

Si piensas seguir suscrito al menos a una plataforma (probablemente sí), esto es lo que te espera.

1. Los precios seguirán subiendo, sobre todo sin anuncios y en 4K

No hay señales de que las cuotas vayan a tocar techo en 2026. Al contrario.

Los grandes servicios arrastran varios problemas a la vez:

  • Producir y licenciar series y pelis es cada vez más caro.
  • Llevaron años gastando a lo loco para ganar suscriptores.
  • Ahora los inversores quieren beneficios, no solo crecimiento.

Christofer Hamilton, responsable de análisis sectorial en Parrot Analytics, lo resume así: “Muchas plataformas apenas ahora están alineando el gasto en contenidos con el valor de vida realista de cada suscriptor.”

¿Cómo se traduce eso en tu factura? Con subidas más finas y quirúrgicas:

  • Los planes sin anuncios son los más expuestos. Si pagas extra por no ver publicidad, eres el candidato número uno para otra subida.
  • Funciones como 4K, varios streams simultáneos o descargas offline pasan a ser extras de pago. Son una forma de subir ingresos sin un tarifazo general que dispare las bajas.

Michael Goodman, director de investigación de entretenimiento en Parks Associates, cree que los precios serán “más como un menú”: pagas por la calidad y flexibilidad que realmente quieres.

¿Y cuándo paran las subidas?

Mientras tú sigas tragando, no paran.

Goodman es claro: “Hasta que no veamos que los nuevos abonados se estancan o caen por culpa de las subidas, los servicios no tienen incentivo para dejar de subir precios.”

El académico Bill Yousman, director del programa de Cultura Digital en Sacred Heart University, ve un déjà vu claro con el cable. “Si fuera por las grandes compañías de streaming, no habría límite a sus subidas. Ya lo hemos visto con los monopolios del cable y su desprecio por el descontento del consumidor”, apunta.

Según Yousman, solo algún tipo de regulación gubernamental podría frenar de verdad los precios, algo que ve poco probable bajo la administración Trump. Hasta ahora, el foco político en EEUU ha estado más en la concentración empresarial que en las tarifas, aunque propuestas como la Price Gouging Prevention Act indican que el tema está en el radar.

Tus únicas palancas reales son:

  • cancelar servicios que ya no usas tanto,
  • rotar: un par de meses en una plataforma, luego cambiar a otra,
  • bajar al plan con anuncios,
  • tirar de canales FAST (free ad‑supported streaming TV) gratuitos con anuncios.

2. Vuelven los paquetes: el streaming se cable‑iza

Con las cuotas al alza, las plataformas van a apostar fuerte por algo muy viejo conocido: los bundles.

Veremos cada vez más combos del estilo:

  • streaming + Internet fijo,
  • streaming + tarifa móvil,
  • varios servicios de vídeo bajo una sola factura “con descuento”.

La idea es de manual: cuanto más atado esté tu streaming a otros servicios, menos probabilidades hay de que lo canceles.

Hamilton lo define así: “Para los suscriptores, 2026 es el año en el que el streaming deja de sentirse infinito y empieza a parecerse más al cable premium de antes: menos apps, paquetes más claros y expectativas más altas para cada servicio que pagan.”

Tiene mala fama por culpa del cable, sí. Mucha gente mantuvo líneas fijas que no usaba solo para no perder el descuento en la tele o el Internet.

Pero, como señala Yousman, el bundling no tiene por qué ser malo si las empresas fueran realmente pro‑usuario: podrían dejarte diseñar tu propio paquete, en vez de obligarte a elegir entre cuatro combinaciones prefabricadas. El problema, dice, es el de siempre: “la demanda de beneficios siempre crecientes.”

Todo esto se acelera si se vende HBO Max.

3. HBO Max en venta: pelea a tres bandas con Netflix y Paramount

Warner Bros. Discovery (WBD) ha puesto su negocio de streaming y estudios de cine en el escaparate.

  • Anunció un acuerdo para venderlo a Netflix por un valor de 72.000 millones de dólares en acciones y unos 82.700 millones de valor de empresa.
  • Paramount Skydance respondió con una opa hostil por todo WBD, incluidos sus canales de cable, por 108.400 millones de dólares.

El presidente de WBD, Samuel Di Piazza, dijo a CNBC que la votación de accionistas será en primavera o a principios de verano de 2026. Luego vendrá el turno de los reguladores, con meses de revisión y mucha incertidumbre.

¿Qué implica eso para ti?

  • Hacia finales de 2026 deberíamos saber quién se queda HBO Max y qué significa eso para Netflix o Paramount+.
  • Los cambios que tú notas en casa –apps, catálogos, precios– irán más despacio.

Si Netflix se queda con HBO Max y los estudios Warner Bros., los analistas ven varios efectos probables:

  • subidas de precio a medio plazo, por menos competencia,
  • grandes franquicias como Harry Potter, DC Comics o Juego de tronos bajo el mismo techo.

Goodman cree que, en ese escenario, los abonados de HBO Max verían “una transición más suave, inversión continua en contenido premium y una integración de app y facturación más sencilla.”

Pero tampoco hay que esperar un apagón repentino de series o una avalancha inmediata de crossovers.

El abogado de entretenimiento Tre Lovell recuerda que “producir una serie es un proceso de años”. En la práctica:

  • Lo que ya está rodado o encargado se seguirá emitiendo.
  • El nuevo uso de la librería de Warner Bros. solo se notará cuando el acuerdo esté aprobado y cerrado.

2026 será, sobre todo, el año de la duda. Las consecuencias creativas llegarán un poco más tarde.

4. Menos riesgo, más franquicia: el contenido se vuelve conservador

Si miras más allá de 2026, el patrón es claro: menos apuestas raras, más blockbusters de IP conocida.

Tanto si gana Netflix como si gana Paramount, los expertos esperan:

  • más spin‑offs de Game of Thrones,
  • nuevas vueltas de Batman y Superman,
  • universos compartidos alrededor del catálogo de Warner Bros.

Robert Rosenberg, socio del despacho Moses Singer, lo explica así: “Las grandes bibliotecas combinadas empujan a las compañías a redoblar su apuesta por el IP probado, porque viaja bien, se puede mercantilizar y reduce el riesgo de marketing.”

También prevé una “inclinación hacia” eventos en directo, deportes y realities como herramienta de retención, especialmente en los planes con anuncios.

Mientras tanto, el analista Rory Gooderick, de Ampere Analysis, espera que WBD sea prudente al aprobar grandes proyectos nuevos hasta que se aclare su futuro dueño.

Goodman dibuja un cambio más amplio: los servicios de suscripción “mainstream” priorizarán el “sticky content”:

  • procedimentales (series tipo caso‑por‑capítulo),
  • realities,
  • la llamada “comfort TV”, series de fondo para ver durante horas.

Los sacrificados: las series y pelis originales de presupuesto medio y espíritu raro, justo las que daban personalidad a las plataformas en los primeros años.

5. El posible lado bueno: más estabilidad, mejores nichos

Sí, el cuadro de 2026 tiene bastante de bajón: más caro, más empaquetado, menos loco.

Pero también hay una posible parte positiva: un mercado de streaming más estable y legible.

Mientras gigantes como Netflix y Disney+ intentan ser “la tienda única” con catálogos enormes, hay hueco para que otros hagan justo lo contrario:

  • especializarse en géneros o comunidades concretas,
  • ofrecer contenido raro, inesperado o difícil de encontrar a precios más bajos,
  • moverse rápido mientras los grandes están atados a fusiones y reguladores.

Bill Michels, director de producto en Gracenote (unidad de datos de contenido de Nielsen), cree que habrá cierta consolidación, pero recuerda que el ecosistema de tele conectada –incluyendo FAST y canales directos al consumidor– ofrece “más que suficiente variedad de vídeo” para el público.

El reto, dice, es conectar cada contenido con su audiencia. La participación depende de tener buen material. La retención depende de que nunca te quedes sin nada que ver.

Para ti, en 2026, eso se traduce en unas expectativas bastante realistas:

  • Tus planes sin anuncios y en 4K van a subir de precio.
  • Los paquetes (móvil, Internet, streaming) van a ser difíciles de esquivar.
  • Tendrás menos apps, pero exigirás mucho más a cada una.
  • Las cosas más raras y arriesgadas vivirán cada vez más en servicios de nicho.

El streaming no se acaba. Pero esa sensación de catálogo infinito y barato sí. 2026 es, básicamente, el año en que muchos se darán cuenta.

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