Synthesia vale 4.000 millones: la IA europea descubre cómo escalar sin copiar a Silicon Valley

26 de enero de 2026
5 min de lectura
Avatar generado por IA dando una formación corporativa en la pantalla de una oficina

1. Titular e introducción

Una ronda de 200 millones de dólares ya no sorprende a nadie en plena fiebre por la IA. Lo que sí llama la atención es que venga acompañada de más de 100 millones en ingresos recurrentes y de un programa ordenado para que los empleados puedan vender parte de sus acciones… y que todo esto ocurra en una compañía europea.

En este artículo analizamos qué significa la valoración de 4.000 millones de Synthesia, por qué su apuesta por agentes de IA va más allá de los vídeos con avatares y qué lecciones deja para empresas y startups de España y América Latina.

2. La noticia en breve

Según informa TechCrunch, Synthesia, startup británica especializada en vídeos de formación generados con IA, ha cerrado una ronda Serie E de 200 millones de dólares que eleva su valoración hasta los 4.000 millones, frente a los 2.100 millones de hace aproximadamente un año. La operación está liderada por el inversor existente GV (Google Ventures) y participan Kleiner Perkins, Accel, NEA, NVentures (NVIDIA), Air Street Capital y PSP Growth, junto con los nuevos fondos Evantic y Hedosophia.

La plataforma de Synthesia permite a empresas crear vídeos interactivos de entrenamiento utilizando avatares sintéticos. La compañía superó los 100 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales (ARR) en abril de 2025 y cuenta entre sus clientes con grupos como Bosch, Merck y SAP.

Además de la ronda primaria, Synthesia ha puesto en marcha una venta secundaria estructurada para empleados a través del negocio de mercados privados de Nasdaq, que les permite vender parte de sus acciones a la misma valoración de 4.000 millones mientras la empresa sigue siendo privada. El capital se destinará a mejorar la plataforma actual y a desarrollar agentes de IA que permitan interactuar con el conocimiento interno de las compañías mediante preguntas, diálogos y simulaciones.

3. Por qué importa

Lo relevante aquí no es solo la cifra, sino el modelo. Synthesia demuestra que es posible construir una empresa de IA con ingresos significativos sin quemar cientos de millones en entrenar modelos fundacionales propios. Su propuesta es más cercana al SaaS vertical que a la infraestructrura de IA: un producto muy específico (formación corporativa) que se apoya en modelos de terceros pero captura el valor en la capa de experiencia y flujo de trabajo.

Para los empleados, la venta secundaria es casi revolucionaria en el contexto europeo. En Estados Unidos, que una startup de última etapa ofrezca liquidez parcial a su equipo es relativamente habitual; en Europa y Reino Unido todavía es la excepción. Esto reduce el clásico dilema del talento: o te quedas años esperando un IPO que tal vez nunca llegue, o te vas y dejas valor sobre la mesa. Con una ventana de liquidez bien diseñada, la lealtad deja de ser un acto de fe y se parece más a una sociedad a largo plazo.

En el plano competitivo, el movimiento manda un mensaje a todo el sector de e‑learning y consultoría: los vídeos aburridos, los PPT eternos y las plataformas de „tick the box“ para compliance tienen los días contados. Las empresas ya no comparan solo contenido vs. contenido, sino experiencia vs. experiencia. Un curso con un avatar que te habla en tu idioma, se adapta a tu rol y te deja practicar situaciones reales no compite en la misma liga que un PDF colgado en el intranet.

Los que pueden salir perdiendo son los pequeños players de IA de vídeo que viven de demos virales, pero sin contratos serios con empresas, y los proveedores tradicionales que ignoren la ola de agentes de IA.

4. La foto grande

La evolución de Synthesia encaja con una tendencia clara: la IA está pasando de ser un „generador de cosas“ (texto, imagen, vídeo) a convertirse en „alguien“ que hace cosas por nosotros: los famosos agentes. OpenAI, Microsoft (Copilot), Google o Salesforce están empujando esta visión en productividad, ventas o soporte. Synthesia quiere ocupar el espacio del aprendizaje y la transferencia de conocimiento.

Si miramos atrás, la tecnología de formación en empresas ha quedado históricamente por detrás de otras áreas. Los LMS eran básicamente repositorios de contenidos y cuestionarios. El verdadero trabajo lo hacían trainers, consultoras y equipos internos de L&D, con procesos caros y poco escalables. La IA generativa rompe ese equilibrio: puede crear material, personalizarlo por país o por filial y medir el engagement de manera continua.

Esto se parece a lo que ocurrió en diseño y marketing: herramientas como Canva convirtieron tareas que antes requerían agencias en algo que puede hacer casi cualquier empleado. Synthesia aspira a algo similar en formación, pero dando un paso más: no solo crear el vídeo, sino dar al trabajador un „coach digital“ con el que interactuar.

Comparada con los gigantes, Synthesia juega en una franja concreta del mapa. Microsoft y Google quieren que sus agentes sean la capa horizontal de productividad que lo toca todo: correo, documentos, reuniones. Salesforce quiere lo mismo en CRM. La ventaja potencial de Synthesia es la profundidad en un vertical: entender la pedagogía, la medición del aprendizaje, el diseño de escenarios y la localización cultural de los contenidos.

5. El ángulo europeo e hispanohablante

Desde Europa, esta historia tiene dos lecturas. La primera es obvia: sí se puede crear un campeón de IA desde este lado del Atlántico sin replicar el modelo de infraestructura de Silicon Valley. La segunda es más sutil: la combinación de regulación exigente (GDPR, futura Ley de IA de la UE) y clientes corporativos conservadores puede convertirse en ventaja competitiva si se gestiona bien.

Las aplicaciones de IA en recursos humanos y formación estarán bajo el radar del Reglamento de IA europeo. Aunque el uso de agentes para entrenamiento probablemente se considere de „riesgo limitado“, en cuanto se toquen procesos de evaluación o selección de personal, entran en juego reglas más duras. Un actor con base europea que diseñe el producto pensando en auditoría, trazabilidad y minimización de datos parte con ventaja frente a soluciones que nacen solo con el mercado estadounidense en mente.

Para España y América Latina hay además una oportunidad lingüística y cultural. La formación corporativa sigue muy anglocéntrica: muchas empresas traducen contenidos desde el inglés con poco contexto local. Herramientas como Synthesia encajan bien en organizaciones distribuidas, donde hace falta explicar el mismo proceso en México, Colombia, España y Argentina, respetando matices y marcos regulatorios distintos.

En los ecosistemas de startups de Madrid, Barcelona, Ciudad de México, Buenos Aires o Bogotá, el caso Synthesia recuerda algo importante: no hace falta construir el próximo modelo base para capturar valor en IA. Las aplicaciones verticales, si entienden muy bien un problema de negocio (formación, logística, salud, agro…), pueden llegar al rango de unicornio sin entrenar un solo modelo desde cero.

6. Mirando hacia adelante

¿Qué viene ahora? En lo técnico, Synthesia tendrá que demostrar que los agentes de IA no son solo una etiqueta de moda pegada a los avatares. Un agente realmente útil en formación debería ser capaz de:

  • Entender políticas, procesos y documentación interna.
  • Adaptar las explicaciones al nivel y rol de cada empleado.
  • Simular conversaciones difíciles (con clientes, jefes, auditorías).
  • Mantener coherencia entre países y departamentos.

Todo eso exige integrarse con sistemas de RR. HH., LMS, gestores documentales y herramientas de colaboración. También exige governance: límites claros sobre qué puede y no puede decir el agente, cómo cita las fuentes y cómo se utilizan los datos de los empleados para personalizar el entrenamiento.

En el plano de negocio, una empresa con 4.000 millones de valoración y ARR de nueve cifras entra en la franja donde, en 2–4 años, suele ocurrir algo grande: salida a bolsa o adquisición estratégica por parte de un gigante del software o la nube. La ventana de liquidez para empleados da margen para no precipitar ese paso.

Para las empresas hispanohablantes, la pregunta táctica es otra: ¿cuándo empezar a experimentar con estos sistemas? Quien espere a que se conviertan en estándar corre el riesgo de quedarse con la peor opción posible: una solución impuesta por la matriz o por el proveedor de turno, poco adaptada a la realidad local. Quien empiece antes puede influir en cómo se diseña el uso de la IA en formación y qué datos se recogen.

7. Conclusión

Synthesia representa una versión poco habitual de la historia de la IA: una empresa europea, con ingresos sólidos, un vertical claro y una preocupación explícita por la liquidez de su equipo. Si consigue ejecutar bien la transición de vídeos a agentes de IA, puede redefinir cómo aprendemos en el trabajo.

La cuestión para directivos y fundadores en España y Latinoamérica es sencilla: ¿van a dejar que la estrategia de IA en formación la decidan otros –proveedores globales, matrices lejanas– o van a tomar la iniciativa y experimentar desde ya con modelos que respeten su idioma, su cultura y sus regulaciones?

Comentarios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!

Publicaciones relacionadas

Mantente informado

Recibe las últimas noticias de IA y tecnología en tu correo.