TÍTULO E INTRODUCCIÓN
Los primeros unicornios europeos de 2026 no son la nueva red social de moda ni un token cripto milagroso. Son ciberseguridad, optimización de nube para IA, defensa, software ESG y aprendizaje de idiomas. En otras palabras: la fontanería digital de un mundo más inseguro, caro y regulado.
Ese giro es clave para Europa y también para los mercados hispanohablantes que miran al Viejo Continente como referencia. En este análisis veremos qué nos dicen estos cinco unicornios sobre el apetito inversor tras el invierno del capital riesgo, qué papel juega la regulación europea y dónde están las oportunidades para startups en España y América Latina.
LA NOTICIA, EN BREVE
Según TechCrunch, enero de 2026 ya ha dejado cinco nuevos unicornios vinculados al ecosistema europeo.
La belga Aikido Security alcanzó una valoración de 1.000 millones de dólares tras una ronda Serie B de 60 millones liderada por DST Global. Su plataforma unifica la seguridad a lo largo de todo el ciclo de vida del software.
Cast AI, optimizador de costes en la nube con raíces lituanas y una gran oficina en Vilna, superó los 1.000 millones de valoración gracias a una inversión estratégica de Pacific Alliance Ventures, brazo de capital riesgo corporativo del conglomerado coreano Shinsegae.
La francesa Harmattan AI, fundada en 2024, recaudó 200 millones en una Serie B liderada por Dassault Aviation, lo que sitúa su valoración en 1.400 millones.
La alemana Osapiens obtuvo 100 millones en una Serie C liderada por Decarbonization Partners (BlackRock/Temasek) y ya vale más de 1.100 millones gracias a su software de ESG y cumplimiento de cadenas de suministro.
Por último, Preply, marketplace de aprendizaje de idiomas creado por fundadores ucranianos, alcanzó una valoración de 1.200 millones de dólares con una Serie D de 150 millones.
POR QUÉ IMPORTA
Esta pequeña muestra de empresas resume muy bien qué tipo de tecnología está dispuesto a financiar el capital serio en 2026.
El gran ganador es todo lo que suena a infraestructura y reducción de riesgo. Aikido protege el código, Cast AI reduce el coste de entrenar y desplegar modelos, Osapiens ayuda a no ahogarse en regulaciones. No son productos aspiracionales; son servicios que se parecen más a la factura de la luz: quizá no entusiasman, pero nadie puede prescindir de ellos.
El segundo cambio estructural es la normalización de la defensa como vertical de inversión. Un unicornio europeo de defensa y IA, como Harmattan AI, habría sido casi tabú hace una década. La guerra en Ucrania, el rearme de los países de la OTAN y la tensión con China han movido las líneas rojas. Los gobiernos quieren menos dependencia de proveedores estadounidenses o israelíes y más soberanía tecnológica. Eso abre espacio a startups que antes no tenían dónde encajar.
También hay un mensaje claro sobre el talento: Europa del Este deja de ser solo “fábrica” y pasa a ser propietaria de IP. Los fundadores ucranianos de Preply, la base lituana de Cast AI y los acuerdos vinculados a Ucrania en defensa muestran que el valor ya no está solo en programar barato, sino en diseñar productos globales desde Kiev, Vilna o Varsovia.
¿Quién pierde? Los modelos de negocio “bonitos en PowerPoint” pero débiles en fundamentals: apps B2C con marketing desbocado, cripto sin casos de uso sólidos, juegos de atención pura. El mercado europeo actual parece premiar a quienes aceptan su realidad: mercados fragmentados, peso del sector público, y una montaña de normas que convierten la compliance en oportunidad.
EL PANORAMA AMPLIO
Estos unicornios de 2026 son, al mismo tiempo, continuación y corrección del boom de 2021. Entonces, Europa batió récord de unicornios, impulsados por tipos de interés cercanos a cero y FOMO inversor. Muchas valoraciones se desinflaron después, cuando el crecimiento rentable no acompañó.
Los casos de este año se ven más maduros y mejor anclados en flujos críticos:
- Preply lleva 14 años construyendo producto, marca y red de tutores.
- Osapiens trabaja ya con más de 2.400 clientes, muchos de ellos multinacionales.
- Aikido presume de multiplicar sus ingresos y clientes antes de lograr el estatus de unicornio.
A nivel de tendencias, encajan en varias corrientes claras:
IA como capa transversal, no como fin en sí mismo. Cast AI no compite por el modelo más grande, sino por la factura de GPU más baja. Preply integra IA en la experiencia de aprendizaje, pero se apoya en tutores humanos y contenidos estructurados.
La seguridad como impuesto permanente. Con la digitalización total y ciberataques constantes, ningún CIO puede “ahorrar” en seguridad. El enfoque de Aikido, que une herramientas a lo largo del ciclo de desarrollo, refleja la convergencia entre DevOps y SecOps.
La regulación como fábrica de mercados. Osapiens es casi un hijo directo de la política europea: directiva de reporting de sostenibilidad (CSRD), leyes de diligencia debida en cadenas de suministro y presión global sobre el clima. Allí donde Bruselas genera obligaciones, florecen startups que venden la “vitamina” para cumplirlas.
La legitimación del dual‑use. Harmattan AI opera en la frontera entre defensa y autonomía. Algo similar se ve en muchas startups que combinan drones, sensores o software que sirven tanto para agricultura como para vigilancia o logística militar.
El mensaje de fondo: el dinero se vuelca en startups que resuelven costes, riesgos, cuellos de botella regulatorios y escasez de talento (como el de idiomas para trabajar en mercados globales).
EL ÁNGULO EUROPEO / HISPANOHABLANTE
Europa está descubriendo que su supuesta debilidad –la hiperregulación– puede ser una ventaja competitiva. La CSRD, el GDPR, la Ley de Servicios Digitales (DSA), la Ley de Mercados Digitales (DMA) y la futura regulación de IA obligan a las empresas a profesionalizar sus datos, su seguridad y su reporting. Esa obligación genera demanda natural para plataformas como Osapiens o Aikido.
Para los países hispanohablantes, esto tiene dos lecturas:
España: las empresas que operan en la UE tendrán que cumplir con las mismas normas, lo que abre hueco a SaaS locales que se integren con gigantes europeos. Startups madrileñas o barcelonesas ya compiten en ciberseguridad, regtech y ESG; estos nuevos unicornios son posibles socios, competidores… o futuros compradores.
Latinoamérica: muchas multinacionales gestionan sus operaciones regionales desde Madrid o Lisboa. Si las herramientas de compliance y seguridad se deciden en Europa, las filiales en México, Colombia, Chile o Argentina acabarán usándolas también. Eso crea oportunidades para integradores y consultoras locales, pero también eleva el listón para soluciones regionales.
Además, plataformas como Preply son, por naturaleza, globales y multiculturales. Una profesora en Ciudad de México puede enseñar español a un alumno en Berlín o Varsovia, mientras un estudiante en Lima aprende inglés con un tutor en Barcelona. La combinación de talento latino (costes competitivos, idiomas, husos horarios compatibles con EE. UU.) con marketplaces globales controlados desde Europa es poderosa.
Por último, la normalización de defense tech en Europa será observada con atención en regiones con tensiones internas. No es difícil imaginar startups latinoamericanas de drones, vigilancia o ciberseguridad inspirándose en modelos como Harmattan AI, pero enfrentándose a contextos políticos mucho más delicados.
MIRANDO HACIA ADELANTE
Si enero marca tendencia, el resto de 2026 podría estar dominado por tres tipos de unicornios europeos: B2B, pegados a regulación y con IA como motor de productividad.
Cosas a vigilar:
- Nuevas plataformas de ESG y cadena de suministro que aprovechen los plazos de la CSRD y leyes equivalentes en otros países.
- Consolidación en ciberseguridad y herramientas de desarrollo: demasiadas piezas dispersas, mucho espacio para integradores como Aikido.
- Ola de startups “dual‑use” que juegan entre civil y militar para captar tanto fondos públicos como privados.
En cuanto a salidas, el gran interrogante es si Europa será capaz de ofrecer mercados de capital profundos o si estos unicornios acabarán saliendo a bolsa en Estados Unidos o vendiéndose a corporaciones asiáticas o norteamericanas. En sectores como defensa, energía o cumplimiento normativo podría aumentar el apetito de compradores europeos (aerolíneas, utilities, consultoras), algo menos habitual en la era de las apps de consumo.
Riesgos evidentes:
- Compresión de múltiplos si las condiciones macro empeoran.
- Giros políticos que suavicen las exigencias ESG y ralenticen el mercado de regtech.
- Dilemas éticos y reputacionales en defensa y autonomía de sistemas.
- Fuga de talento: si las decisiones estratégicas y la IP se concentran en oficinas de Nueva York o San Francisco, mientras Europa y LatAm solo programan.
La oportunidad, sin embargo, es clara: construir una capa tecnológica menos “sexy” pero absolutamente crítica, donde Europa pueda liderar y el mundo hispanohablante pueda integrarse con ventaja comparativa.
CONCLUSIÓN
Los primeros unicornios europeos de 2026 marcan un cambio de ciclo: menos hype B2C, más infraestructura, seguridad, regulación y defensa. Aprovechan las fortalezas de Europa –marco normativo, industria, talento en el Este– y encajan en un mundo de riesgos crecientes. Para los ecosistemas de España y Latinoamérica, la pregunta es directa: ¿queremos jugar en esta liga de soluciones críticas y complejas, o seguiremos persiguiendo la próxima app viral mientras otros construyen las tuberías del sistema?



