AirTag 2: el pequeño ajuste de Apple que consolida un gran poder de seguimiento

27 de enero de 2026
5 min de lectura
Primer plano de un Apple AirTag 2 sujeto a un llavero sobre una mesa

Un cambio mínimo en el hardware, un movimiento grande en la estrategia

El nuevo AirTag de Apple no es el típico lanzamiento de titular: mismo precio, mismo aspecto, ninguna función revolucionaria. Pero detrás de un chip de Ultra Wideband más moderno, un altavoz claramente más potente y acuerdos más visibles con aerolíneas hay un mensaje claro: el rastreo de objetos ya no es un experimento, es infraestructura. En este análisis veremos por qué AirTag 2 importa más de lo que parece, qué implica para usuarios en España y América Latina y cómo encaja en la batalla global por controlar la red que sabe dónde están nuestras cosas.

La noticia en breve

Según informa Ars Technica, Apple ha presentado una nueva versión de su rastreador AirTag, simplemente llamada «el nuevo AirTag». Se trata de la primera actualización de hardware de calado desde su lanzamiento hace unos cinco años.

Los cambios se centran en el rendimiento. El AirTag 2 integra la segunda generación del chip Ultra Wideband (UWB) de Apple, de la misma familia que incorporan iPhones recientes como el iPhone 17. La compañía afirma que esto permite que la función de búsqueda de precisión en la app Buscar pueda guiar al usuario hasta el AirTag desde una distancia hasta un 50 % mayor.

El pequeño altavoz interno también se ha rediseñado; Apple asegura que ahora suena hasta un 50 % más fuerte, lo que debería facilitar encontrar un objeto en entornos ruidosos o desde otra habitación.

El precio no cambia: 29 dólares por unidad o 99 por un pack de cuatro. Según Ars Technica, el nuevo modelo ya se puede encargar en la web de Apple y llegará a las tiendas físicas esta misma semana. Las medidas de seguridad y privacidad introducidas en los últimos años –como funciones anti‑acoso y cifrado– se mantienen.

Por qué esto importa

AirTag 2 es, sobre todo, una apuesta por la fiabilidad. Los primeros AirTag funcionaban muy bien en escenarios de demostración: salón tranquilo, distancia corta, línea de visión clara. El problema llegaba cuando la realidad se complicaba: paredes gruesas, maletas entre montañas de equipaje, ruido ambiental. Ampliar el rango efectivo del UWB y subir notablemente el volumen ataca justo esos puntos de fricción.

¿Quién gana y quién pierde?

Ganadores:

  • Usuarios de iPhone en Madrid, Ciudad de México, Buenos Aires o Bogotá, que obtienen un seguro extra para llaves, mochilas y maletas sin pagar más.
  • Apple, que refuerza el «pegamento» de su ecosistema. Cuantos más objetos importantes dependen de AirTag y de la red Buscar, más costoso resulta mental y prácticamente saltar a Android.
  • Aerolíneas y aeropuertos, que pasan de ser el enemigo al que se le «demuestra» dónde está la maleta, a potencial aliado. Ars Technica destaca que Apple presume de acuerdos que permiten a algunas aerolíneas usar temporalmente su red para localizar equipaje etiquetado.

Perdedores:

  • Rivales como Tile, Samsung SmartTag o el nuevo sistema Find My Device de Google, que ven cómo la opción por defecto para el mundo Apple se vuelve aún más convincente.
  • Defensores de la privacidad y víctimas potenciales de acoso, para quienes un AirTag más potente es una espada de doble filo. Cada mejora en alcance y precisión hace el producto más útil… y también algo más atractivo para abusadores si las protecciones no evolucionan al mismo ritmo.

En términos estratégicos, AirTag 2 envía un mensaje: Apple considera el rastreo de objetos y la localización ultra precisa como una capa básica de su plataforma, al nivel del Bluetooth o el GPS. No inviertes en pulir un accesorio cinco años después de lanzarlo si no piensas seguir construyendo encima.

El panorama general

El nuevo AirTag encaja en varias corrientes tecnológicas que llevan años formándose.

1. Del «¿dónde está mi móvil?» al «¿dónde está todo?»
En la última década nos acostumbramos a localizar teléfonos y portátiles. Ahora estamos extendiendo esa expectativa a todo: bicicletas, cámaras, mochilas, instrumentos musicales, equipaje. Apple, Google, Samsung y fabricantes como Chipolo aprovechan la enorme base de smartphones para crear redes de rastreo colaborativas. La mejora de UWB del AirTag 2 apunta justo al tramo más frustrante de esa cadena: los últimos metros, cuando el mapa dice «aquí» pero seguimos buscando entre estanterías.

2. De la polémica a la normalización
Los primeros meses de AirTag estuvieron marcados por casos de acoso y seguimiento no consentido. Apple respondió con avisos de AirTags desconocidos, actualizaciones de firmware y, más adelante, un estándar conjunto con Google para detectar rastreadores indeseados en iOS y Android. Que ahora llegue una segunda generación más capaz indica que Apple cree haber pasado de la fase de crisis a la de operación normalizada: el relato público ya no es «esto es peligroso», sino «esto es útil, con ciertas garantías».

3. Guerra de redes, no de gadgets
Cualquiera puede fabricar un pequeño disco con Bluetooth, UWB y pila de botón. Lo difícil es tener una red global de dispositivos escuchando y reenviando señales. Ahí es donde Apple juega con ventaja: su red Buscar se apoya en cientos de millones de iPhones. Google está construyendo su alternativa en Android, pero va por detrás en integración y en hábito de uso. Tile depende de que los usuarios instalen y mantengan su app activa. Incluso cuando fabricantes europeos como el esloveno Chipolo se integran con la red de Apple, el valor final se canaliza a través de Cupertino.

AirTag 2, por tanto, no es «el nuevo gadget de moda», sino un ladrillo más en el muro de Apple alrededor de la localización de alta precisión, clave también para futuras gafas de realidad aumentada, coches conectados y hogares inteligentes.

La mirada europea e hispanohablante

En Europa, AirTag 2 llega tras varios veranos de caos de equipaje en aeropuertos como Barajas, El Prat, Heathrow, París‑CDG o Fráncfort. Muchos viajeros españoles y latinoamericanos que vuelan vía estos hubs ya esconden rastreadores en sus maletas. Un 50 % más de alcance y un sonido más fuerte pueden marcar la diferencia entre «sé que está en esta terminal» y «está en esta cinta, en esta sala».

La colaboración con aerolíneas que menciona Ars Technica también tiene implicaciones regulatorias en la UE. El reglamento europeo sobre derechos de los pasajeros ya obliga a compensar por pérdida de equipaje. Si una aerolínea puede, de facto, ver la ubicación aproximada de tu maleta gracias a AirTag y la red de Apple, los reguladores y asociaciones de consumidores no tardarán en preguntar por qué no se usa esa capacidad de forma sistemática.

En materia de privacidad, AirTag 2 se mueve en un terreno especialmente sensible. El RGPD trata los datos de localización como información altamente protegida, y países como Alemania, Francia o España tienen autoridades muy activas en esta materia. Apple insiste en que los AirTag están cifrados de extremo a extremo y que nadie más que el dueño puede ver la ubicación, pero el simple hecho de ampliar el alcance y dar entrada a aerolíneas como actores temporales añadirá preguntas sobre metadatos, acceso y base legal.

Desde el lado de la competencia, Europa cuenta con un actor relevante: Chipolo, con sede en Eslovenia, que ya ofrece modelos integrados en la red Buscar. La subida de nivel de AirTag 2 obliga a jugadores europeos a diferenciarse por otros ejes: sostenibilidad, apertura, transparencia de datos, soporte multiplataforma… o asumir un papel de «proveedor de hardware» dentro del jardín vallado de Apple.

Para el mundo hispanohablante en América Latina, donde el robo y la pérdida de objetos en transporte público o envíos internacionales es un problema cotidiano, un AirTag más fiable puede convertirse en herramienta habitual para mochilas escolares, motos, instrumentos de trabajo o cámaras de periodistas.

Lo que viene: escenarios y preguntas abiertas

De cara a los próximos 12–24 meses, hay varias dinámicas a vigilar.

1. De accesorio geek a estándar de viaje
Los rastreadores tipo AirTag están a punto de convertirse en equipamiento básico para volar, al nivel del adaptador de enchufe o el cargador. El AirTag 2 acelera este paso. Si las aerolíneas empiezan a reconocer públicamente que estos dispositivos les ayudan a encontrar maletas, muchos viajeros darán por hecho que toda maleta debería llevar uno.

2. Segunda ronda regulatoria
La primera generación de AirTag ya encendió las alarmas sobre acoso y violencia de género. Con una segunda versión más potente, es razonable esperar que la UE y algunos gobiernos nacionales vuelvan sobre el tema, esta vez bajo el paraguas de normas como la Ley de Servicios Digitales y el debate más amplio sobre responsabilidad de las plataformas. Podríamos ver requisitos mínimos para funciones anti‑acoso o estándares técnicos comunes entre ecosistemas.

3. UWB como pieza base del futuro catálogo de Apple
Invertir en un nuevo chip UWB solo para un llavero sería extraño. Lo lógico es pensar que Apple está consolidando esta tecnología como pilar de productos futuros: gafas de realidad mixta, coches con llaves digitales UWB, altavoces o hubs domésticos que «entienden» la distribución física de los objetos. AirTag 2 es el laboratorio perfecto para afinar esa infraestructura en escenarios masivos y poco glamuriosos.

Queda una incógnita mayor: la interoperabilidad. ¿Obligará la presión regulatoria –en Europa, pero también en mercados clave como Brasil o México– a que redes como Buscar y el sistema de Google cooperen de forma más profunda? ¿O defenderá Apple su jardín cerrado apelando a la seguridad y la privacidad como argumento principal?

En resumen

AirTag 2 es un ajuste incremental, pero en la dirección exacta: más alcance, más volumen, misma fricción casi nula para quien ya vive en el ecosistema Apple. Cada vez que un llavero, una bici o una maleta dependen de esta red para «existir» digitalmente, aumenta el poder de la plataforma que la controla. La pregunta para usuarios en España y América Latina no es solo si el AirTag funciona bien, sino si queremos que una sola empresa se convierta, de forma silenciosa, en la capa invisible que sabe dónde está todo lo que nos importa.

Comentarios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!

Publicaciones relacionadas

Mantente informado

Recibe las últimas noticias de IA y tecnología en tu correo.