Apple revive iPhones antiguos: más estrategia que generosidad

27 de enero de 2026
5 min de lectura
Tres iPhones antiguos sobre una mesa, ilustrando actualizaciones para dispositivos Apple veteranos

1. Titular e introducción

Apple acaba de hacer algo que casi nunca hace: lanzar una actualización para iPhones tan viejos que muchos ya vivían en cajones, en manos de niños o como simples reproductores de música. A primera vista suena a gesto entrañable, casi nostálgico. Pero en realidad es una lección muy clara de cómo Apple controla la vida útil de sus productos… y de cómo ese control empieza a chocar con la regulación europea, las guerras de mensajería y el debate sobre la obsolescencia programada.

En este análisis veremos qué ha cambiado exactamente, por qué iMessage y FaceTime son el centro de la jugada, cómo encaja esto en las tendencias del sector y qué significa para los mercados de España y América Latina, donde los iPhones de segunda mano son legión.


2. La noticia en breve

Según cuenta Ars Technica, Apple ha publicado actualizaciones inesperadas para varias versiones antiguas de iOS y iPadOS. Las nuevas versiones son:

  • iOS 12.5.8 para dispositivos como el iPhone 5S y el iPhone 6 (2013–2014)
  • iOS 15.8.6 para iPhone 6S, iPhone 7, iPad Air 2 y modelos similares
  • iOS 16.7.13 para dispositivos bloqueados en iOS 16, como el iPhone 8 y el iPhone X

Estas actualizaciones no añaden funciones ni corrigen vulnerabilidades conocidas. Las notas de Apple para iOS 12 y 15 explican que lo único que cambia es un certificado de seguridad para que iMessage, FaceTime y el inicio de sesión con Apple ID sigan funcionando más allá de enero de 2027, fecha en la que el certificado original habría caducado.

Ars Technica recuerda que iOS 15 y 16 recibieron sus últimos parches a mediados de 2025, mientras que iOS 12 no se actualizaba desde principios de 2023. El mismo certificado se ha renovado también en iOS 18.7.4, que sí sigue soportado. No hay, de momento, una actualización equivalente para los dispositivos que quedaron en iOS 17.


3. Por qué importa

Sobre el papel, es un cambio técnico menor. En la práctica, Apple acaba de tomar una decisión clave sobre la fecha de caducidad digital de millones de dispositivos.

Al renovar los certificados que permiten funcionar a iMessage, FaceTime y Apple ID, el mensaje implícito es: tu iPhone viejo ya no es moderno ni seguro, pero podrá seguir hablando con nuestros servidores unos años más. Eso tiene varias consecuencias.

1. Los viejos iPhones se consolidan como dispositivos de un solo uso
Aunque Safari esté desfasado y muchas apps ya no se instalen, un iPhone 6 que aún puede enviar iMessages y hacer videollamadas por FaceTime sigue siendo útil: como móvil para niños, teléfono básico para abuelos, segundo terminal de viaje o dispositivo corporativo limitado a unas pocas tareas. En España y en gran parte de Latinoamérica, donde el mercado de segunda mano es enorme y la renovación es más lenta que en Silicon Valley, esto es muy relevante.

2. La atadura al ecosistema dura más que el soporte oficial
Apple no está ampliando soporte de seguridad; está ampliando soporte de ecosistema. iMessage, en particular, es una herramienta de fidelización brutal en EE. UU. y empieza a serlo también en Europa. Mantenerlo operativo hasta 2027 incluso en iPhones de 2013 significa que esos usuarios seguirán dentro del jardín vallado de Apple, aunque el resto del sistema sea obsoleto.

3. Apple decide qué se apaga primero
Esta jugada recuerda algo que solemos olvidar: aunque el hardware funcione perfectamente, basta con que caduque un certificado o cambie un protocolo para que servicios críticos dejen de funcionar. Esta vez Apple ha decidido alargarles la vida. Bien para los usuarios, sí, pero también una demostración de poder: la muerte práctica de un dispositivo no la marca el fallo físico, sino una decisión en Cupertino.

Ganan los usuarios que estiran al máximo sus terminales, las familias que heredan móviles, las escuelas, las tiendas de reacondicionados… y la propia Apple, que mantiene usuarios activos en sus servicios. Pierden quienes esperaban un regreso de los parches de seguridad para iOS 12–16: esa puerta sigue cerrada.


4. El contexto más amplio

Fuera de contexto, este cambio de certificado sería un detalle casi irrelevante. Pero si miramos al conjunto del sector, encaja en varias tendencias.

La primera es la extensión de los ciclos de soporte. Google y Samsung ya prometen hasta siete años de actualizaciones de sistema y seguridad para sus últimos tope de gama. Apple históricamente ha ofrecido 5–7 grandes versiones de iOS por modelo, lo que suele superar a la mayoría de fabricantes Android, pero evita compromisos formales y plazos claros.

Lo de ahora no es una actualización completa, pero sí alarga la vida en servicios de algunos iPhones hasta los 12–14 años desde su lanzamiento. Es impresionante… y muy selectivo. Usar Safari en iOS 12 en 2026 es casi temerario, y la mayoría de apps actuales ni siquiera se instalarán. El mensaje real es: las piezas bajo control directo de Apple seguirán funcionando; el resto es tu problema.

La segunda es el debate sobre obsolescencia programada. Desde hace años, organizaciones de consumidores acusan a los fabricantes de matar dispositivos con actualizaciones limitadas o mal optimizadas. Apple puede enseñar ahora estos parches y decir: “no abandonamos a nadie”. Pero los defensores de los usuarios responderán que sin parches de seguridad hablamos, en el mejor caso, de soporte cosmético.

La tercera tendencia es la consolidación de un modelo donde la vida de un producto depende de la nube del fabricante. Ya lo hemos visto con altavoces conectados, Smart TVs o servicios de Google que dejan de funcionar en móviles antiguos. La decisión de Apple de ser amable esta vez no cambia la asimetría de fondo: el interruptor está en manos de la empresa.


5. El ángulo europeo e hispanohablante

En Europa, esta noticia llega en plena ofensiva regulatoria en torno a sostenibilidad y competencia digital.

Por un lado, la UE ha aprobado nuevas reglas de ecodiseño y derecho a reparar que empujan a los fabricantes hacia más años de actualizaciones y mejor reparabilidad. En países como Francia, España o Alemania el mercado de iPhones reacondicionados es muy fuerte, y en América Latina el iPhone de segunda mano es a menudo la puerta de entrada al ecosistema Apple.

Poder decir que un iPhone de 2014 seguirá enviando mensajes en 2027 encaja muy bien con el relato de Apple: dispositivos caros pero de larga duración, que diluyen su impacto ambiental a lo largo de muchos años de uso. Justo la narrativa que Bruselas quiere escuchar.

Por otro lado está la competencia. El Digital Markets Act (DMA) obliga a los grandes gatekeepers, incluido Apple, a abrir ciertas interfaces y evitar prácticas anticompetitivas. La interoperabilidad de servicios de mensajería es uno de los frentes calientes; la Comisión aún evalúa hasta dónde llega la obligación para iMessage. Mantener iMessage vivo en dispositivos muy viejos no resuelve el problema de fondo (la falta de interoperabilidad), pero sí permite a Apple argumentar que no abandona a sus usuarios.

En el mundo hispanohablante hay además un factor socioeconómico: en buena parte de Latinoamérica los iPhones nuevos son prohibitivos y los ciclos de renovación son largos. Ver que un iPhone 6 puede seguir enviando mensajes años después refuerza la idea de que un iPhone caro “se amortiza” con el tiempo. El riesgo, de nuevo, es que se confunda funcionalidad mínima con seguridad real.


6. Mirando hacia adelante

¿Qué podemos esperar a partir de ahora?

1. ¿Política clara o gestos puntuales?
Una opción es que Apple convierta este tipo de renovaciones en una política explícita: por ejemplo, publicar para cada modelo hasta cuándo habrá parches de seguridad y hasta cuándo seguirán funcionando servicios básicos como iMessage o FaceTime. Hoy todo esto sigue siendo bastante opaco.

2. Choque (o alineación) con la regulación europea
A medida que entren en vigor las normas europeas de ecodiseño y derecho a reparar, será más difícil para los fabricantes improvisar. Apple podría utilizar extensiones de servicios en la nube, como esta, para demostrar buena voluntad, pero Bruselas podría exigir algo más concreto: años mínimos de actualizaciones de seguridad, información clara al comprador, etcétera.

3. Educación en seguridad digital
Hay un riesgo serio de malentendido: “si Apple lanza una actualización, será que mi móvil está soportado”. No necesariamente. Harán falta mensajes más claros dentro del sistema (“este dispositivo ya no recibe parches de seguridad”) y campañas educativas, especialmente en empresas, administraciones públicas y hogares donde estos móviles acaban en manos de niños o personas mayores.

4. Fragmentación de versiones y gestión de flotas
La coexistencia de iOS 12, 15, 16 y 17 con distintos niveles de soporte complica la vida a cualquiera que gestione decenas o cientos de dispositivos: escuelas, pymes, ONGs. Habrá presión para que Apple publique matrices de soporte más detalladas, y no sería raro ver a la UE introducir obligaciones de transparencia en este sentido.


7. Conclusión

Que Apple alargue la vida de iMessage y FaceTime en iPhones muy antiguos es, sin duda, una buena noticia para quienes exprimen sus dispositivos o dependen del mercado de segunda mano. Pero no es un acto de caridad: es una jugada estratégica para mantener usuarios dentro del ecosistema y ganar puntos ante reguladores, sin reabrir la costosa caja de los parches de seguridad.

Si un iPhone de 2013 puede seguir enviando mensajes en 2027, ¿cuántos años de soporte deberíamos exigir a un smartphone moderno? Y lo más importante: ¿quién debe fijar ese estándar, las empresas, los reguladores… o los propios usuarios organizados?

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