Asus congela sus móviles Zenfone y ROG para volcarse en la IA

19 de enero de 2026
5 min de lectura
Móvil gaming Asus ROG Phone 9 con ventilador externo acoplado

Asus se baja del escenario móvil, al menos por ahora.

En un evento de inicio de año 2026 en Taiwán, el presidente Jonney Shih confirmó que la compañía pone en pausa indefinida su negocio de smartphones y redirige su apuesta hacia hardware de inteligencia artificial.

Según recoge el medio taiwanés Inside (vía traducción automática), Shih afirmó: «Asus no añadirá más modelos de teléfonos móviles en el futuro». Traducido al calendario: en 2026 no habrá nuevo Zenfone ni nuevo ROG Phone, y nadie en la compañía promete una vuelta.

ROG Phone 9: el posible canto del cisne gamer

Si tienes un ROG Phone 9, puede que tengas el último gran móvil gaming de Asus.

La familia ROG Phone era una rara avis en Android: procesadores de gama altísima, ventilador externo para refrigeración activa, varios puertos USB‑C, accesorios tipo mando, luces RGB y hasta jack de auriculares. El ROG Phone 9 Pro arranca en torno a los 1.200 dólares, por encima de muchos Galaxy de primera línea.

El problema es que el público para algo tan específico es mínimo. La mayoría de los jugadores móviles se conforman con un iPhone o un Galaxy, sin accesorios exóticos ni carcasas con ventilador.

En paralelo, la serie Zenfone intentaba seducir a quien quería algo más compacto y algo más barato que los típicos “ladrillos” Android. Pero Asus nunca llegó al nivel de compromiso en actualizaciones que ya marcan los líderes del mercado.

Las actualizaciones, el talón de Aquiles

Esto no significa que Asus vaya a abandonar de golpe los móviles que ya están en la calle. Como recuerda Ars Technica, los dispositivos actuales deberían seguir recibiendo soporte según las políticas ya anunciadas.

El problema es que esas políticas no eran precisamente ambiciosas:

  • ROG Phone 9 Pro: dos grandes actualizaciones de sistema y cinco años de parches de seguridad.
  • Últimos Zenfone: dos versiones de Android y cuatro años de actualizaciones de seguridad.

Mientras tanto, varios fabricantes Android ya ofrecen hasta cinco años de mejoras de sistema y más tiempo aún en parches. Para quien se deja más de 1.000 euros en un móvil, la diferencia duele.

Un mercado maduro donde sobran sillas

Shih definió la postura de Asus como una estrategia de «esperar y ver por tiempo indefinido» (según la traducción). Es una forma elegante de decir: no contéis con nuevos móviles en un buen rato.

Tampoco el contexto acompaña. El smartphone es un producto maduro: los saltos generacionales son pequeños, los precios suben y la gente aguanta más años con el mismo terminal.

Al mismo tiempo, fabricantes chinos como Vivo, Xiaomi o Huawei empujan fuerte con modelos muy competitivos en precio. Eso deja poco margen para jugadores de nicho que no tienen escala global ni acuerdos fuertes con operadoras.

Asus llegó a ser mucho más relevante en la era Android temprana, con móviles, tablets y experimentos híbridos que convertían un teléfono en tablet o una tablet en pseudo‑PC. Eran los tiempos en que todo valía: sliders con teclado físico, móviles con proyector, formatos imposibles.

Hoy el ganador es claro: un rectángulo de cristal más o menos grande. Diferenciarse cuesta caro.

La lección de LG

La historia reciente de Android manda un mensaje claro: quien levanta el pie del acelerador móvil, rara vez vuelve a pisarlo.

Ningún fabricante que haya “parado máquinas” en smartphones ha logrado luego retomar el ritmo. LG es el caso más conocido. Durante años peleó de tú a tú con Samsung; tras acumular pérdidas, redujo su calendario de lanzamientos en 2019. Entonces insistía en que volvería a sacar móviles cuando tuviera una buena razón.

El final ya lo sabemos: la división de móviles acabó cerrando por completo.

Asus parece recorrer un camino parecido: cortar pérdidas, mantener vivos los modelos existentes el tiempo prometido y mover el músculo de I+D hacia otros frentes.

Asus se va a donde está el dinero: servidores de IA, robots, gafas inteligentes

Ese otro frente es la inteligencia artificial.

En el mismo acto en el que anunció la pausa de los smartphones, Shih destacó que Asus incrementó sus ingresos un 26,1 % en 2025, impulsado en gran medida por la duplicación de su negocio de servidores de IA.

La apuesta es clara: centrar la compañía en hardware para IA —servidores, robots, gafas inteligentes y otros dispositivos preparados para cargas de machine learning en la nube y en empresas.

Si es la jugada correcta a largo plazo está por ver. La infraestructura de IA es un campo cada vez más saturado y carísimo, con gigantes como Nvidia y los grandes proveedores cloud marcando el paso.

Lo que sí tiene claro Asus es que seguir perdiendo dinero con móviles no era sostenible.

¿Y tú qué haces si tienes un Asus en el bolsillo?

Si tienes un Zenfone o un ROG Phone reciente:

  • Deberías seguir recibiendo las actualizaciones de sistema y seguridad ya prometidas.
  • No esperes “regalos” extra en forma de años adicionales de soporte.
  • El ecosistema de accesorios, especialmente en la gama ROG, se irá enfriando.

El movimiento deja a los usuarios con un catálogo Android un poco más homogéneo: menos opciones para quien quería un móvil realmente compacto o un monstruo dedicado al gaming. Samsung, Apple y el bloque chino seguirán repartiendo el pastel, mientras Asus intenta subirse a la ola de la IA.

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