La memoria RAM se ha puesto por las nubes. Malo si pensabas montar o comprar un PC en 2026. Pero hay un efecto colateral curioso: por fin empieza a bajar el volumen del marketing alrededor de los llamados “PC con IA”.
Como explica Ars Technica, el boom de los centros de datos para inteligencia artificial está devorando chips de RAM y de memoria flash, y disparando los precios. Ben Yeh, analista principal en la firma Omdia, afirma que en 2025 «los costes de memoria y almacenamiento para PC de gama mainstream aumentaron entre un 40 y un 70 por ciento», y que ese sobrecoste se trasladó directamente al consumidor.
Aun así, el mercado de PC no se hundió: según Omdia, los envíos globales crecieron en 2025 un 9,2 % frente a 2024; IDC habla de un 9,6 %. Pero 2026 pinta movido. «El año que viene se perfila como extremadamente volátil», advierte Jean Philippe Bouchard, vicepresidente de investigación en IDC para dispositivos móviles.
En medio de esta tormenta de precios, el concepto de “PC con IA” empieza a parecer menos una revolución y más un eslogan incómodo.
Menos RAM, menos paciencia para el eslogan “con IA”
Tanto Omdia como IDC coinciden en la receta de los fabricantes: subir precios y recortar especificaciones de memoria.
IDC espera subidas de precio del «15 al 20 por ciento» y que las configuraciones de RAM «se reduzcan de media para preservar el inventario de memoria disponible», según Bouchard. Yeh, por su parte, anticipa «configuraciones más ajustadas en la gama media y baja para proteger márgenes».
Traducido: más máquinas con menos RAM… que además costarán más.
Eso choca de frente con el relato del “PC con IA”, que en la práctica suele implicar al menos 16 GB de RAM para poder ejecutar modelos en local con cierta soltura. Y la parte del mercado que más sufre la escasez es justo la más sensible al precio. «Estos problemas de escasez de RAM se prolongarán más allá de 2026, y la parte del mercado más preocupada por el precio será la más afectada», explica Jitesh Ubrani, responsable de investigación en IDC, en un correo a Ars.
IDC prevé que los fabricantes «prioricen sistemas de gama media y alta para compensar el aumento de costes de componentes, especialmente de memoria». Si estabas esperando un portátil barato y potente “con IA”, es posible que no llegue pronto.
Y para colmo, el gancho comercial de la IA ya venía flojeando antes de la crisis de memoria.
«Los OEM de PC tuvieron problemas para vender el mensaje de la IA en local incluso antes de la escasez de memoria», apunta Ubrani. Para muchos compradores –y más aún en empresas– la IA en el dispositivo no es una prioridad; es un extra simpático si viene de regalo.
«El interés general por los PC con IA lleva un tiempo debilitándose, ya que las opciones en la nube están ampliamente disponibles y los casos de uso para la IA en el dispositivo han sido limitados», añade. Y lanza una idea incómoda para los departamentos de marketing: «Esta indiferencia (entre la IA en el dispositivo y la basada en la nube) desde la perspectiva de la demanda podría jugar a favor de los OEM de PC, ya que no necesitan proporcionar grandes cantidades de RAM».
Si al usuario le da igual dónde corre la IA, ¿para qué llenar todos los portátiles de memoria cara solo para poder pegar una pegatina de “PC con IA” en la caja?
Con Ubrani situando la estabilidad de precios de RAM como mínimo en 2027, al sector le espera una buena temporada de contención: menos memoria, menos hype.
Dell y el vaivén de la marca XPS
El giro se ve claro en el caso de Dell.
En 2025, la compañía decidió matar su histórica gama XPS de portátiles y sobremesas para consumo. Una de las razones, contaba entonces Kevin Terwilliger, vicepresidente y director general de PC comerciales, de consumo y gaming en Dell, era que «el mercado de PC con IA está evolucionando rápidamente».
Un año después, en el CES 2026, XPS resucita. Dell recupera la marca y cambia el discurso: ahora el foco está en la calidad de construcción, la batería y la pantalla.
Y Terwilliger también cambia el tono. «… lo que hemos aprendido a lo largo de este año, especialmente desde la perspectiva del consumidor, es que no compran en función de la IA», dijo en una rueda de prensa previa a la feria. «De hecho, creo que la IA probablemente les confunde más de lo que les ayuda a entender un resultado concreto».
Es una confesión dura para un sector que lleva dos años vendiendo la idea de que el “PC con IA” es la próxima gran ola de renovación.
Ni Microsoft está satisfecho con la experiencia de IA
Sería más fácil justificar la fiebre del “PC con IA” si la capa de software estuviera a la altura. Pero tampoco.
En diciembre, The Information informó de que el CEO de Microsoft, Satya Nadella, envió un correo a responsables de ingeniería expresando su decepción con la versión de consumo de Copilot. Según el medio, escribió que las herramientas para conectar Copilot con Outlook y Gmail «en su mayor parte no funcionan realmente» y «no son inteligentes». También publicó que Nadella delegó algunas de sus responsabilidades para dedicar más tiempo a Copilot. Microsoft no ha comentado la información.
Si el reporte es correcto, deja claro que hay un hueco considerable entre la promesa del “PC con IA” y lo que el usuario ve cuando pulsa el icono de Copilot.
Con la experiencia real todavía verde, cuesta convencer a la gente de que necesita un “nuevo PC con IA” en lugar de un portátil sólido con buena autonomía.
De eslogan a característica con sentido
Nada de esto significa que la IA en el PC sea mala idea. Como recuerda Ars, «la idea de los PC con IA no es intrínsecamente mala». El problema es cómo se ha usado el concepto en estos dos últimos años: más como excusa para vender «más o dispositivos más potentes, incluso si no los necesitaban o no necesitaban procesamiento de IA en local», que como respuesta a una necesidad real.
La crisis de RAM obliga a cambiar el chip. Cada gigabyte extra muerde márgenes que ya iban justos. De repente, hay que justificar mucho mejor por qué un equipo trae tanta memoria. Y el logo de “PC con IA” ya no basta.
Mientras el sector espera a que se normalice la oferta de memoria y el público siga sin dejarse deslumbrar por el humo de la IA, hay un pequeño motivo para el optimismo: menos marketing vacío, más presión para demostrar utilidad.
Si los “PC con IA” quieren sobrevivir como algo más que una etiqueta pegada a la caja, tendrán que responder a una pregunta muy simple:
¿Qué problema real resuelven mejor que un PC más barato, con menos RAM y buenos servicios en la nube?



