La crisis de RAM de Framework revela quién paga realmente la fiesta de la IA

12 de febrero de 2026
5 min de lectura
Ordenador de sobremesa modular Framework abierto con módulos de RAM sobre la mesa de trabajo

Titular e introducción

La inteligencia artificial nos prometió asistentes más listos, no ordenadores más caros. Sin embargo, en 2026 la memoria RAM y las SSD se han convertido en el eslabón débil del PC, y una de las marcas más queridas por la comunidad maker lo está sufriendo en primera línea. Framework, símbolo mundial de portátiles reparables y modulares, se ha visto obligada a subir precios casi cada mes para sobrevivir al tsunami de costes de memoria. En este artículo analizamos qué hay detrás de estas subidas, qué dice esto del poder de los gigantes de la IA y qué significa para la escena DIY en Europa y en el mundo hispanohablante.

La noticia, en breve

Según explica Ars Technica, Framework lleva desde finales de 2025 ajustando al alza los precios de sus portátiles y de su nuevo Framework Desktop casi en cadencia mensual. El motivo son fuertes incrementos en los precios de compra de RAM y SSD. En noviembre de 2025 la empresa dejó de vender módulos de memoria por separado en su tienda y concentra la oferta en configuraciones completas.

Ars cita varios ejemplos aportados por la propia Framework: un módulo DDR5 de 8 GB, que al comprarlo junto con el Framework Laptop 13 costaba unos 40 dólares, ahora sale por 130 dólares. Un kit de 96 GB (2× 48 GB) ha pasado de aproximadamente 480 a 1.340 dólares. Las placas con memoria LPDDR5X soldada del Framework Desktop también han subido: el modelo base con 32 GB es hoy 110 dólares más caro que en su lanzamiento, y la versión con 128 GB cuesta 2.599 dólares, unos 600 dólares más que antes. El CEO Nirav Patel admite que Framework no tiene el poder de compra de Apple, Dell o Lenovo para amortiguar estas subidas ligadas a la demanda de IA. Como posible salida, la compañía impulsa sus ediciones DIY sin RAM, de forma que el usuario pueda comprar memoria en otros comercios o en el mercado de segunda mano.

Por qué importa

No es solo una anécdota sobre una startup simpática que lo pasa mal. Framework está en el centro de varias corrientes clave: derecho a reparar, hardware modular y desaparición del “término medio” en el mercado de PCs. Si incluso una marca diseñada desde cero para ser transparente con el usuario tiene que subir precios casi todos los meses, es una señal de alarma para toda la industria entusiasta.

Los ganadores inmediatos son claros: los grandes de la nube y los OEM masivos. Los clústeres de IA devoran cantidades brutales de DRAM y almacenamiento rápido, y quienes compran por miles de millones pueden cerrar contratos a varios años con precios preferentes. Para ellos, la volatilidad es gestionable; para el resto, es una montaña rusa.

Entre los perdedores encontramos:

  • Fabricantes pequeños y marcas nicho, que no pueden absorber la subida y la trasladan tal cual al PVP.
  • La comunidad DIY y el movimiento de derecho a reparar, cuya narrativa de “amplía y repara, no compres nuevo” pierde sentido económico si un simple upgrade se dispara.
  • Usuarios sensibles al precio: estudiantes, centros educativos, proyectos de software libre o creadores en América Latina y España que dependen de hardware duradero.

El caso Framework también desnuda un problema estructural: los modelos basados en empoderar al usuario son frágiles cuando el mercado de componentes es opaco y está dominado por unos pocos gigantes de memoria. Framework puede explicarte con detalle por qué sube el precio; lo que no puede es cambiar el hecho de que su estructura de costes viene marcada por las prioridades de los data centers de IA, no por el bolsillo del usuario final.

El contexto amplio

Lo que le ocurre a Framework es un síntoma de algo mayor: la IA está reordenando todo el mercado de chips. Primero vimos la locura con las GPU y la memoria HBM; ahora el efecto rebote llega al DRAM convencional y al NAND para SSD. Cuando los fabricantes desvían capacidad hacia los productos con más margen –aceleradores de IA y memoria de alta gama–, el resto de segmentos se queda peleando por un trozo más pequeño del pastel.

No es la primera vez que la memoria se dispara. Hubo burbuja de DRAM en 2017–2018 y subidas fuertes de SSD durante la pandemia. Pero ahora hay un matiz importante: las cargas de trabajo de IA no siguen el ciclo clásico del PC. Son proyectos a largo plazo, concentrados en pocos actores con un poder de negociación enorme. Eso reduce la probabilidad de un “bajón natural” que equilibre los precios para el consumidor.

Mientras tanto, los grandes fabricantes de PCs gestionan la situación con bastante silencio. Ven las mismas listas de precios que Framework, pero disponen de otros recursos: pueden rebajar márgenes durante una temporada, adelantar grandes compras cuando el precio baja ligeramente o empujar a los clientes hacia configuraciones que les salen más baratas, como equipos con RAM soldada que ellos controlan totalmente. Desde fuera parece que “no pasa nada”; por dentro, están haciendo malabares igual que todos.

El problema es que esta dinámica golpea justo donde duele al ecosistema DIY: Steam Deck, Raspberry Pi, mini PCs y ahora Framework viven de la idea de que puedes adaptar el hardware a tus necesidades y ampliarlo con el tiempo. Si la RAM y las SSD de gran capacidad se multiplican por tres, el mensaje pasa de “hazlo tú mismo y ahorra” a “hazlo tú mismo… si puedes pagarlo”.

La mirada europea e hispana

En Europa el golpe se nota con una capa extra de fricción: tipo de cambio, IVA y costes logísticos. Los componentes se negocian en dólares, los sueldos se cobran en euros o monedas aún más débiles en América Latina. Cuando un módulo de RAM triplica su precio en dólares, la traducción a pesos, soles o pesos argentinos puede ser brutal.

Framework, además, es un caso de estudio ideal para las políticas europeas de sostenibilidad. Bruselas promueve regulaciones de ecodiseño, índices de reparabilidad y un futuro Reglamento de Derecho a Reparar. Países como Francia ya dan bonificaciones por reparar. Todo eso parte de una premisa: reparar y ampliar debe ser razonablemente más barato que comprar nuevo. Si un upgrade de 16 o 32 GB compite en precio con un portátil de oferta en un hipermercado, las buenas intenciones regulatorias chocan con la realidad del mercado global de chips.

Para España y América Latina hay otro factor: disponibilidad y nicho. Framework todavía es una marca minoritaria, con distribución limitada fuera de unos pocos países. Pero la señal que envía es relevante: si hasta los campeones de la reparabilidad sufren con la memoria, ¿qué pueden esperar los pequeños integradores de PCs en Madrid, Ciudad de México, Bogotá o Buenos Aires? Muchos ya dependen del reciclaje de módulos usados, del mercado gris y de ajustar al céntimo cada configuración.

El European Chips Act puede mejorar la situación a medio plazo, pero no hay que engañarse: Europa tiene poca capacidad propia de DRAM y NAND, y América Latina prácticamente ninguna. La producción sigue concentrada en Asia y Estados Unidos. Hasta que eso cambie –si es que cambia–, usuarios y empresas hispanohablantes estarán expuestos a los vaivenes del mercado global.

Lo que viene

La gran incógnita para 2026–2027 es si los fabricantes de memoria ampliarán capacidad lo bastante rápido como para estabilizar precios sin provocar, más adelante, otro desplome brutal por sobreoferta. Mientras tanto, el escenario más realista es de volatilidad prolongada.

En el corto plazo probablemente veremos:

  • Más portátiles y sobremesas vendidos sin RAM o con el mínimo imprescindible.
  • Usuarios aguantando más tiempo con 8–16 GB y retrasando saltos a 32 GB o más.
  • Mayor uso de memoria de segunda mano, procedente de servidores o equipos empresariales retirados.

Para Framework, este periodo puede ser tanto una amenaza como una oportunidad. Amenaza, porque su propuesta se basa en que el usuario pueda ampliar fácil y a un coste razonable. Oportunidad, porque pocos fabricantes tienen una comunidad tan comprometida dispuesta a entender y debatir estos problemas. No sería raro ver acuerdos específicos con proveedores de memoria, programas de actualización con descuentos para clientes existentes o más énfasis en configuraciones de entrada que el usuario complete por su cuenta.

La gran pregunta estratégica es otra: si los centros de datos de IA se quedan con la mayor parte de la producción de memoria, ¿no corremos el riesgo de que el PC de consumo se convierta en ciudadano de segunda clase? Y en ese escenario, ¿qué espacio quedará para el hardware abierto, reparable y realmente “tuyo”, frente a un futuro de cajas selladas en renting permanente?

En resumen

Las subidas mensuales de RAM en Framework no son una traición a su filosofía, sino la consecuencia lógica de un mercado en el que la IA y los hiperescalares dictan las reglas y los entusiastas pagan la cuenta. Para los usuarios europeos e hispanoamericanos que apuestan por la reparabilidad, es una señal de alerta clara. La cuestión ahora es si aceptaremos sin más un mundo de dispositivos cerrados y financiados, o si sabremos defender un espacio para ordenadores que se puedan abrir, entender y mejorar sin arruinarnos en el intento.

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