El guion clásico de la vida profesional —estudiar hasta los veintitantos, conseguir un buen puesto y repetirlo durante 40 años— no encaja con la economía de la inteligencia artificial.
En una grabación en vivo del pódcast All-In durante el CES 2026, el coanfitrión Jason Calacanis entrevistó a Bob Sternfels, socio director global de McKinsey & Company, y a Hemant Taneja, CEO del fondo General Catalyst. El trío habló de cómo la IA está transformando tanto las inversiones como el empleo.
Conclusión compartida: el modelo de «aprender una vez y trabajar para siempre» está roto.
La IA acelera la creación de gigantes
Taneja ilustró la velocidad del boom de la IA con ejemplos muy concretos de su cartera:
- Stripe tardó unos 12 años en alcanzar una valoración de 100.000 millones de dólares.
- Anthropic, otra participada de General Catalyst, pasó de 60.000 millones de dólares el año pasado a lo que Taneja describió como «un par de cientos de miles de millones» este año.
«El mundo ha cambiado por completo», afirmó, y aseguró que estamos a las puertas de una nueva ola de compañías del billón de dólares. No es «una idea en las nubes» cuando se habla de Anthropic, OpenAI y «un par más», sostuvo.
En el consejo: CFO vs. CIO
Calacanis quiso saber qué impulsa exactamente este crecimiento cuando muchas empresas no tecnológicas aún dudan en adoptar la IA a fondo.
Según Sternfels, los CEOs se ven atrapados en una pregunta sencilla pero decisiva: «¿Escucho a mi CFO o a mi CIO?»
- Los CFO ven en los pilotos iniciales poco o nulo retorno y defienden frenar la inversión.
- Los CIO insisten en que es «una locura» no implementar IA ya, porque «nos van a disrumpir».
Esa tensión entre proteger los resultados trimestrales y apostar por la competitividad a largo plazo explica, en parte, por qué la adopción de la IA en sectores tradicionales sigue siendo desigual.
Jóvenes profesionales: la IA hace tareas, ustedes aportan criterio
Calacanis puso sobre la mesa un miedo recurrente: si la IA puede sustituir muchos empleos de entrada, ¿qué les queda a los recién graduados?
Sternfels respondió que el trabajo no desaparece, sino que cambia, y que sube el listón para las habilidades humanas.
A su juicio, los modelos de IA pueden encargarse de muchas tareas, pero las personas tendrán que aportar buen criterio y creatividad para triunfar en un mercado laboral impregnado de IA.
Taneja fue aún más directo al cuestionar el calendario vital tradicional:
«La idea de que pasamos 22 años aprendiendo y luego 40 trabajando está rota.»
Para él, la «formación y reciclaje profesional» se convertirán en un esfuerzo permanente, no en una fase que termina al salir de la universidad.
Calacanis coincidió en que, en un mundo donde puede ser más rápido crear un agente de IA que formar a un junior, las personas tendrán que destacar de otra forma. «Para sobresalir, vas a tener que demostrar chutzpah, empuje, pasión», dijo.
Cómo se está reconfigurando McKinsey
Sternfels también dio una pista de cómo se adapta una consultora global desde dentro.
Para finales de 2026, espera que McKinsey tenga tantos agentes de IA personalizados como empleados. Eso no implica necesariamente una reducción masiva de plantilla, matizó.
Más bien, la firma está cambiando la composición de su fuerza laboral:
- Aumenta en un 25 % el número de personas que trabajan directamente con clientes.
- Reduce en un 25 % los puestos de back office.
Mensaje claro: la IA no solo eliminará funciones, también las reubicará y dará más peso a quienes están cerca del cliente y de las decisiones complejas.
El nuevo manual de carrera
Entre líneas, la conversación dejó un mapa de ruta:
- Para startups e inversores, la IA comprime los tiempos y multiplica las valoraciones de los ganadores.
- Para los trabajadores, especialmente los jóvenes, la ventaja competitiva pasa por la adaptabilidad, el aprendizaje continuo y el criterio humano.
La educación deja de ser un bloque cerrado al principio de la vida. Sternfels y Taneja apuntan a otro modelo: tratar el aprendizaje como una actualización constante, y asumir que el reciclaje profesional será tan frecuente como las nuevas herramientas que entren en la oficina.



