Quilt, una startup de hogar inteligente, asegura haber resuelto uno de los mayores dolores de cabeza de la climatización doméstica: cómo mantener eficientes las bombas de calor multizona cuando la demanda es baja.
El martes la compañía presentó una bomba de calor de tres zonas capaz de alimentar tres unidades interiores desde una sola unidad exterior. En el argot HVAC, cada una de esas unidades interiores es un "head". Para viviendas grandes, esto significa instalaciones más sencillas y baratas, y menos aparatos ocupando la fachada o el jardín. Es además una pieza clave en el plan de expansión de Quilt, que recientemente cerró una ronda Serie B de 20 millones de dólares centrada en escalar ventas.
Lo realmente interesante es cómo han llegado hasta este producto.
De aparato de climatización a plataforma de datos
Desde su nacimiento, Quilt ha tratado cada bomba de calor como una plataforma de datos conectada. Sus equipos están siempre en línea y llevan más sensores que los modelos tradicionales. Eso les da una ventana en tiempo real al comportamiento de unas mil unidades ya instaladas en hogares y negocios.
Esa telemetría no se queda en un panel de monitorización. En septiembre, Quilt lanzó una actualización de software vía OTA que desbloqueó un 20 % extra de capacidad en equipos ya instalados. Los usuarios no cambiaron nada de hardware: sus bombas de calor simplemente empezaron a ofrecer más potencia de calefacción o refrigeración en una o dos zonas durante olas de calor o de frío. Gratis.
Con esos mismos datos han diseñado ahora la nueva unidad de tres zonas.
El talón de Aquiles: funcionar bien a baja velocidad
Las bombas de calor multizona modernas dan lo mejor de sí cuando pueden trabajar a velocidad variable. Si la vivienda solo necesita un poco de calefacción o de frío, el compresor debería bajar revoluciones y consumir muy poca energía, en lugar de estar encendiéndose y apagándose constantemente.
El problema es que a velocidades muy bajas los compresores se vuelven inestables y difíciles de controlar. Matthew Knoll, cofundador y CTO de Quilt, lo compara con conducir un coche: mantener una velocidad constante de 110 km/h es mucho más fácil que sostener el coche clavado en 18 km/h. "It’s a little harder", apunta.
La mayoría de fabricantes evita ese terreno inestable apagando el compresor cuando baja de cierto punto. Protegen la máquina, pero sacrifican eficiencia y parte del confort.
Quilt decidió apoyarse en los datos del mundo real.
"The way most systems are developed, they’re tested in a lab under a couple scenarios because testing’s expensive. And you end up with kind of a you know an average product", explica Knoll. "We have a thousand units out there in many different climates, and if we see something, we can look at it across a bunch of different units to understand if there’s room to optimize or if we’re seeing a problem in a corner case."
En vez de diseñar para unos pocos casos de laboratorio, Quilt ha ajustado sus algoritmos de control observando cómo se comportan sus equipos en climas muy distintos y en edificios reales.
Más bobina de cobre, menos compresor
No todo es software. La arquitectura de hardware también marca la diferencia.
La compañía utiliza una bobina de cobre más grande que muchos competidores. Eso le permite montar un compresor más pequeño sin perder rendimiento. Combinado con otros ajustes de diseño, el sistema consigue entregar casi el 90 % de su capacidad nominal de 27.000 BTU incluso a −13 °F (−25 °C), sin renunciar a un buen comportamiento cuando la demanda es baja.
Según Quilt, se trata del minisplit de tres zonas más eficiente del mercado.
Cada unidad interior se controla de forma independiente. En el extremo inferior, una sola zona puede aportar unos 2.210 BTU en calefacción o 1.570 BTU en refrigeración. Ese nivel de granularidad es clave si solo quiere climatizar, por ejemplo, el dormitorio por la noche sin sobreenfriar o sobrecalentar el resto de la casa.
Incluso cuando ninguna zona está pidiendo calor, el refrigerante sigue circulando por las tuberías, como en otras bombas de calor. La diferencia está en lo poco que calienta de más la unidad exterior cuando gira a baja velocidad. En modo calefacción libera unos 300 BTU, aproximadamente la misma cantidad de calor que genera el cuerpo de una persona adulta.
Lo que viene después para Quilt
Knoll no entra en detalles sobre la hoja de ruta, más allá de afirmar que Quilt "quiere poder tener una solución para todos los hogares". Hay más productos en camino y es muy probable que la montaña de datos de uso que han acumulado marque también el diseño de los próximos modelos.
Si su apuesta sale bien, las bombas de calor dejarán de ser electrodomésticos estáticos y se parecerán más a un producto de software: cada invierno y cada verano serán un poco mejores gracias a nuevas actualizaciones.



