Sony va a dejar de llevar las riendas de su negocio de televisores Bravia de gama alta. El mando pasa a TCL.
Las dos compañías han anunciado la firma de un memorando de entendimiento para crear una empresa conjunta basada en el negocio de "entretenimiento en el hogar" de Sony. TCL, con sede en Huizhou (China), tendrá el 51 %; Sony, desde Tokio, se quedará con el 49 %. Quieren convertir el acuerdo en contratos vinculantes antes de que termine marzo y, si los reguladores dan el visto bueno, la nueva empresa arrancará en abril de 2027.
Bravia seguirá siendo Bravia, pero con tecnología de TCL
La joint venture operará a nivel global y asumirá toda la cadena: desarrollo de producto, diseño, fabricación, ventas, logística y servicio al cliente para televisores y equipos de audio para el hogar con marca Sony.
Los productos seguirán vendiéndose bajo el sello "Sony Bravia", pero se apoyarán en la tecnología de pantallas de TCL. En el anuncio, las empresas apuntan a un giro hacia televisores más grandes, mayor resolución y funciones inteligentes más avanzadas.
Traducido: dentro de unos años, el Bravia que compres tendrá logo y diseño Sony, pero buena parte del corazón tecnológico vendrá de TCL.
La larga retirada de Sony del hardware de bajo margen
Este movimiento encaja con la estrategia que Sony lleva una década ejecutando: salir de negocios de electrónica poco rentables.
- Dejó de fabricar ordenadores Vaio en 2014.
- El año pasado abandonó los reproductores Blu-ray.
A cambio, Sony está poniendo el foco en negocios de mayor margen basados en propiedad intelectual y contenidos, como el anime y el cine. Al ceder el control operativo de televisores y audio en el hogar a TCL, mantiene el prestigio de la marca Bravia mientras libera recursos para esas áreas más lucrativas.
El ascenso de TCL al club premium
Para TCL, el acuerdo es una vía rápida para ganar peso en el segmento más alto del mercado de televisores.
Durante años, fabricantes chinos como TCL y Hisense han presionado a la competencia con precios agresivos en gamas baja y media. Sus rivales surcoreanos, LG y Samsung, sienten el impacto, hasta el punto de que el gobierno surcoreano habría alentado una mayor cooperación entre sus marcas nacionales.
Controlar la mayoría de la división Bravia da a TCL algo que le faltaba: una marca de gama alta reconocida globalmente, asociada a calidad de imagen más que a precio mínimo.
Un negocio cada vez más duro
Todo esto ocurre en un mercado de televisores que se estrecha. Las márgenes caen porque:
- Los precios medios bajan.
- Los usuarios cambian de televisor con menos frecuencia.
- La competencia en las gamas inferiores y medias es feroz.
Varias marcas japonesas ya han reducido o abandonado su negocio de televisores. Toshiba y Sharp, nombres históricos del sector, se han replegado con fuerza.
Sony, en lugar de apagar la marca Bravia, opta por externalizar el músculo industrial a TCL y quedarse con el valor simbólico del nombre en el marco del televisor.
Qué cambia para quien compre un Bravia
Si dentro de unos años compras un Bravia, seguramente seguirás sintiendo que compras "un Sony": diseño, interfaz y posicionamiento seguirán muy ligados a la marca japonesa.
Detrás del telón, sin embargo, TCL gestionará gran parte del desarrollo, la fabricación y el soporte. Su escala y su tecnología de paneles pueden ayudar a llevar pantallas más grandes, con más resolución y más funciones inteligentes a los salones, mientras Sony concentra esfuerzos en contenidos, propiedad intelectual y experiencias premium.
Si todo va según lo previsto, la nueva empresa conjunta nacerá en abril de 2027. Hasta entonces, quedará por ver cómo reparten Sony y TCL las decisiones clave de producto y cuánto terminará influyendo la tecnología de TCL en lo que entendemos por "Bravia".



