Si sentiste que tus plataformas de streaming se comían el presupuesto en 2025, no era imaginación.
Nuevas cifras de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (Bureau of Labor Statistics, BLS) muestran que los precios que pagan los consumidores por suscripción y alquiler de video y videojuegos aumentaron un 29 % entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025.
El streaming se convirtió en uno de los motores más fuertes de la inflación estadounidense.
El streaming, muy por encima de la inflación general
El BLS publica el Índice de Precios al Consumidor para todos los consumidores urbanos (CPI-U), que, según el organismo, representa a más del 90 % de la población de EE. UU.
En ese período de 12 meses, el índice general subió un 2,7 % (sin ajuste estacional).
Dentro del CPI-U, la subcategoría "subscription and rental of video and video games" incluye:
- plataformas de streaming bajo suscripción (SVOD) como Netflix y Disney+
- alquiler puntual de películas y videojuegos
- alquiler mediante soporte físico, streaming o descarga temporal
Esa línea del índice se disparó un 29 % interanual.
Por contraste, la categoría "cable, satellite, and live streaming television service" (televisión por cable, satélite y servicios de TV en vivo como YouTube TV o Sling) registró una inflación de solo 4,9 % en 2025.
El golpe al bolsillo viene, sobre todo, de las apps de streaming.
Un salto brutal en un solo mes
El BLS también publica datos ajustados estacionalmente para aislar efectos previsibles, como campañas navideñas o cambios de modelo.
En esa serie, la categoría de suscripción y alquiler de video y videojuegos subió un 19,5 % entre noviembre y diciembre de 2025.
Un movimiento de casi 20 puntos en un mes es extremo para un gasto tan instalado en el día a día como el entretenimiento en streaming.
El propio BLS recuerda que los datos sin ajustar son los más relevantes para quien mira lo que realmente paga. Pero el salto estacionalmente ajustado deja claro hasta qué punto los proveedores concentraron sus subidas a final de año.
La categoría más inflacionaria del índice
En el detalle del CPI-U, el acceso a streaming de video y videojuegos fue la subcategoría con mayor inflación en 2025.
Las variaciones anuales más altas fueron:
- Suscripción y alquiler de video y videojuegos: 29,0 %
- Café instantáneo: 28,0 %
- Café tostado: 18,7 %
- Bistecs de res crudos: 17,8 %
Cuando tus suscripciones superan al café y a la carne en la tabla de inflación oficial, el modelo de negocio ha cambiado de fase.
El punto de giro respecto a 2024
El contraste con el año anterior es contundente.
Según el BLS:
- De diciembre de 2023 a diciembre de 2024, las suscripciones y alquileres de video y videojuegos solo subieron un 1,6 % (sin ajuste estacional).
- En el mismo periodo, el CPI-U general avanzó un 2,9 %.
En 2024, el streaming prácticamente acompañó a la inflación. En 2025, se disparó muy por encima.
Por qué las plataformas aprietan tanto los precios
Las hojas de cálculo explican lo que la tabla del BLS no detalla.
El mercado de streaming en EE. UU. está maduro. El crecimiento de abonados se frena y muchas plataformas han pasado de la fase "ganar cuota" a la fase "hacer rentable el invento".
En 2025, prácticamente todos los grandes servicios subieron tarifas, incluidos:
- Netflix
- Disney+
- HBO Max
- Apple TV
Plataformas más pequeñas, como Dropout o Discovery+, también aplicaron aumentos, presionadas por:
- el coste de producir y licenciar contenidos atractivos
- plantillas más caras
- la obligación de mantener catálogos amplios y siempre disponibles
Los precios iniciales del streaming eran, en buena medida, una oferta gancho para sacar usuarios de la TV tradicional. Esos números no cerraban a largo plazo, y 2025 es el año en el que el reajuste queda reflejado de forma clara en las estadísticas federales.
Más caro… y con peor sensación de valor
Desde la óptica financiera, las subidas tienen lógica. Desde la óptica del usuario, la historia es distinta.
Los incrementos de precio se han mezclado con un creciente malestar por:
- la calidad y disponibilidad del catálogo (series que desaparecen, menos títulos "imprescindibles")
- más anuncios en niveles que antes eran sin publicidad
- apps confusas y mala experiencia para descubrir contenido entre tantas plataformas
- temor a una consolidación del mercado SVOD que reduzca la competencia real
La percepción de muchos hogares: pagan más por una experiencia que no mejora, e incluso empeora.
Qué viene en 2026: subidas más sutiles y más bundles
Los analistas no esperan que el streaming baje de precio en 2026. Lo que sí puede cambiar es la forma de encarecerlo.
Se perfilan dos estrategias claras:
Cobrar aparte las funciones “premium”
En lugar de tocar de nuevo la cuota base, las plataformas pueden:- cobrar extra por 4K o HDR
- limitar las reproducciones simultáneas en los planes baratos
- mover beneficios como descargas offline o ausencia total de anuncios a niveles más caros
Multiplicar los paquetes combinados
Veremos más bundles que junten:- varias plataformas de streaming en una sola cuota
- o streaming con servicios de terceros, como telefonía móvil u otras suscripciones
Sobre el papel, el paquete parece más "rentable". En la práctica, suele subir el coste efectivo por servicio y hace más difícil cancelar.
El mensaje que dejan los datos del BLS es claro: el streaming en EE. UU. ha dejado de ser la opción barata frente al cable. Hoy es una de las partidas más inflacionarias del presupuesto doméstico, y nada apunta a que 2026 vaya a suavizar esa tendencia.



